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Circo Chico: Malabares para “hacer Puente” con el arte

por • 15 Junio, 2016 • Cultura, Entrevistas, portadaComments (0)6611

Emplazado en nuestra comuna, Circo Chico nace para generar instancias culturales que alejen a los menores en riesgo social -y los que no lo están- de los vicios. “. Tú entras en este círculo y entraste a nuestra familia. Acá no hay garabatos, no están fumando, no hay copete como la gente prejuicia”, afirma su creador, Marco Velásquez.

Muchos miran a Marco Velásquez y creen tener la respuesta de por qué su instancia de ayuda social se llama Circo Chico… pero se equivocan.

“El 2005 yo estaba haciendo unos talleres en Liceo Las Mercedes. Cuatro años después los chicos ya habían conformado un pequeño elenco. Un día nos invitaron a actuar ante los demás colegios del Arzobispado de Santiago. En eso nos iban a presentar y no teníamos nombre: y como éramos 6 ó 7, los muchachos dijeron “somos Circo Chico”. Muchos creen que le pusimos así por Chiko Marko, que es mi seudónimo, pero no”, cuenta el artífice de una idea para sacarse el sombrero y cuyo centro neurálgico está en la Villa Bernardo Leighton.

En Las Mercedes, precisamente, nació esta magnífica obra. “Allí hacía la clase de educación física, la clase de circo. Y el director me pregunta: ¿por qué no te lanzas? Yo soy sastre y ejercí esto por mi cuento social. A los 15 años fui seminarista, soy Salesiano de Seminario. Y Don Bosco, que es el fundador de la congregación salesiana, era un tipo que hacía malabarismo para atraer jóvenes. Eso me generó el bichito. Por eso lo estudié en Argentina y hoy con 44 años sigue siendo mi pasión”, complementa.

Ese amor lo volcó a un circo inclusivo no discrimina y tampoco asusta con la billetera. “Acá no se cobra a los chicos, sólo se les pide un aporte voluntario porque compramos cloro y una escoba para mantener limpia la sede que nos facilitan. La finalidad de esta instancia es abrir espacios culturales “, complementa.

Hoy están más que consolidados pero los inicios fueron de hacer malabares para conseguir recursos. “Partimos con alfombras y después recolectamos colchones. La historia de este circo es muy bella en imágenes. Hay gente que nos donaba colchones nuevos, en vez de una colchoneta que nos servía más. Pero la intención era hermosa. Hoy tenemos material de primera calidad, hemos hecho cambios en el trapecio y muchas cosas”, asevera el ‘Chiko Marko’.

¿Su idea? “Queríamos descentralizar el circo para generar más espacios culturales. Acá hay muchos niños, por eso presentamos el proyecto en otros lados. En el 2014 estuve trabajando en el Sename con otros tres compañeros en un proyecto que era para la cárcel de menores, niños privados de libertad “, agrega el ‘Chiko’ sobre la familia circense, que también funciona en Bajos de Mena y en Los Canales.

Y si usted quiere sumarse, sólo debe acercarse a esta carpa virtual. “Nosotros tenemos chicos desde 5 años hasta los de 99 y medio… de 100 no se puede, jajajá. No, esto es abierto para todos”, afirma Velásquez.

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