Deficit

Déficit Atencional

por • 12 Agosto, 2014 • Columnas, DestacadosComments (0)2935

Si observa que a su hijo le cuesta concentrarse en una sola actividad y se mueve constantemente, con una aparente dificultad para mantenerse quieto a cualquier hora del día, o lo siente con un exceso de energía, no finaliza sus tareas, se muestra impaciente, no logra esperar su turno, pareciera que no le escucha cuando le da una orden, se distrae o se olvida rápidamente de lo que le dice. Si presenta alguno de estos indicadores o casi todos, probablemente su hijo/a tenga Déficit Atencional.

El Déficit atencional se define como un síndrome que consiste en un patrón persistente de desatención, impulsividad y/o hiperactividad, que se presenta de forma frecuente y severa. Generalmente se diagnóstica en la niñez, específicamente en la etapa escolar y a menudo perdura hasta la edad adulta.

En cuanto a la sintomatología se identifica lo siguiente: Mucha dificultad para prestar atención y/o mantener la concentración por largo tiempo o en un solo estímulo; parece que no escucha a los demás; se distrae fácilmente al hacer las tareas o al jugar; presenta dificultad para iniciar y/o finalizar sus tareas; es olvidadizo; se mueve constantemente y le cuesta permanecer sentado; actúa y habla sin pensar; tiene dificultades para esperar su turno y suele interrumpir a otros o molestar en clases; Inquietud psicomotora o Hiperactividad; Dificultades para anticipar las consecuencias; Baja tolerancia a la frustración; contesta antes de terminar la pregunta, bajo rendimiento académico, anotaciones por disciplina, conductas agresivas, dificultades con su grupo de pares, es percibido como “inmaduro” y  tiene predisposición a los accidentes.

En este sentido, el déficit atencional puede generar consecuencias negativas en el adecuado proceso de desarrollo, interfiriendo en el rendimiento escolar que se manifiesta en bajas calificaciones, así también en la esfera emocional generando baja autoestima, sentimientos de inutilidad, frustración y en la esfera social, al tener problemas de integración con su grupo de pares (presentando en ocasiones dificultad para relacionarse con los otros, aislamiento, problemas de disciplina, rechazo y/o discriminación, tanto por parte de sus pares como del colegio en general).

Es por este motivo, que el Déficit Atencional debe ser tratado de forma oportuna, de lo contrario puede intensificarse afectando otros ámbitos del desarrollo y de la misma cotidianidad del niño/a. Lo principal es que la familia logre comprender y apoyar de forma adecuada, siendo pacientes, organizando sus rutinas, estableciendo horarios definidos. Generar los cambios a nivel familiar, que sean necesarios, fortalecer la autoestima, ayudarlo a focalizarse en una actividad evitando el exceso de estímulos que lo puedan distraer especialmente a la hora del estudio, motivándolo a hacer de ésta una actividad interesante y desafiante.

Asimismo se recomienda que participen en actividades extraprogramáticas o talleres deportivos (entre otros) que le permita al niño/a con Déficit atencional canalizar de forma más adecuada su hiperactividad.

Es así, que el rol de la familia y la escuela es trascendental, puesto que si un niño/a con SDA carece de soporte emocional por parte de su familia y  está inserto en contextos escolares rígidos, tiende a complejizarse el cuadro. Mientras que una familia y escuela que logran sostener y apoyar al niño con Déficit, y se centran tanto en sus fortalezas como en sus recursos personales, entregándole pautas específicas para mejorar su adaptación e integración en el ámbito social, escolar y familiar, el resultado puede ser muy favorable.

En cuanto al tratamiento, se puede señalar que depende del caso particular de cada niño y de la sintomatología que esté presentando, en los casos que se estime pertinente se deriva a especialista para evaluar tratamiento farmacológico de apoyo, considerando su rendimiento académico y los reportes tanto de la familia como de los profesores, puesto que lo que se busca es que el niño tenga una mejor calidad de vida.

De esta forma, es importante no sobrediagnosticar a los niños y etiquetarlos a priori (ante las dudas se recomienda consultar a un especialista). Puesto que no todos los niños inquietos, desordenados o con mal rendimiento tienen déficit atencional, no todos los niños con Déficit Atencional requieren de apoyo farmacológico, y que cuando sea el caso, debe ser junto a un tratamiento integral (psicoterapia, apoyo familiar y escolar, etc.) y nunca olvidar que el objetivo del tratamiento es proteger el desarrollo y la integración del niño/a, logrando el pleno desarrollo de su potencial y no amoldarlo a un sistema rígido que coarte su creatividad y espontaneidad.

Por: Karen Bárcenas

Psicóloga Clínica

Pin It

Relacionados

Comentarios

Comments are closed.