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‘Terrible’ Galaz: “El sacrificio fue mi maestro para ser campeón mundial”

por • 11 Abril, 2016 • Deportes, portadaComments (0)1181

Alcanzó el cinturón como campeón mundial de kickboxing en México y al cierre de esta edición defendía la corona en el Gimnasio Municipal. El puentealtino Iván ‘El Terrible’ Galaz sabe cómo hacerle frente a los obstáculos. Debió luchar contra el rechazo inicial de su familia a los deportes de contacto y trabajó como garzón para costearse los viajes para entrenar en Argentina.

Corría el 2002 cuando Iván Galaz le contó a sus padres que se había enamorado. ¿La afortunada? La disciplina del boxeo, un deporte que no caía muy bien entre sus padres. “Ellos son Testigos de Jehová y no me dejaban jugar ni fútbol. Me costó tanto al principio que me fui de la casa, fueron tres meses fuera. Me fui a vivir a la Federación, pero volví porque soy muy mamón”, cuenta un rudo de corazón blando.

Y aunque retornó con sus padres, sí logró “negociar” lo más impor- tante. “Cedieron porque se dieron cuenta que es un deporte que involucra mucho más que golpes. Hoy mi papá (Juan Galaz) es mi primer fan. Él practicó boxeo y se iba escondido a verme para que no le pegaran en la casa, jajajá. Mi mamá Carmen aún no ve las peleas, pero ya sabe todo”, cuenta el puentealtino que derivó en kickboxing, en una decisión sabia, pues es campeón mundial de la WKC (World Kick Boxing Council) tras vencer en 2015 en México al local Alejandro Aguilar.

Más allá de su cinturón planetario, el apodado ‘El Terrible’ no olvida el largo camino que lo llevó a la cima y la graciosa razón por la que optó por combos y patadas. “Soy tranquilo y bueno para la talla. Lo descubrí porque jugaba fútbol y mi hermano mayor fue seleccionado de rugby por muchos años y siempre me decía que ese era un deporte de niñitas. Así que de picado opté por el boxeo”, narra.

Después de eso, los problemas no faltaron. “Fui seleccionado chileno de boxeo y empecé a hacer artes marciales. Y un día me preguntan si quería practicar kickboxing y me encantó. Por eso me dediqué a trabajar, era garzón y viajaba a Argentina a practicarlo. Para eso juntaba plata, pero era muy sacrificado”, rememora.

El hoy entrenador deportivo y kinesiólogo de profesión, trabaja para juntar dinero para el kickboxing. “El sacrificio fue mi maestro para ser campeón mundial. Aunque mi pelea más difícil sigue siendo juntar recursos, pese a que siempre he tenido el apoyo de la Corporación del Deporte de la Municipalidad de Puente Alto. Después del título planetario no quería seguir: Te cansas porque la retribución económica no es acorde al sacrificio. Pero los que peleamos no lo podemos dejar. Es una necesidad inexplicable”, cuenta.

Pero junto con el amor por el cuadrilátero y por su señora, Scarlet, también en su corazón está Puente Alto. “Soy nacido y criado acá. Por el trabajo de mi papá en una constructora, viví en muchos lados, pero siempre volvíamos. Cuando me casé me establecí acá y mi compromiso es total. Siempre me han apoyado municipalmente y es lindo retribuir eso a través de las clases gratuitas que imparto en el Centro de Boxeo de la comuna.

 

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