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Entrevista a: Karol Dance “La universidad no es el único camino válido”

por • 14 Diciembre, 2014 • Destacados, Entrevistas, portadaComments (0)3391

Karol Dance estudió Derecho, pero a medio camino descubrió que su vocación era otra y no tuvo temor en dar un giro radical hacia la felicidad. “Uno tiene que luchar por lo que quiere”, dice el ‘Loquillo’, que cuenta su largo camino al éxito a Revista Portal Puente Alto. 

“En ‘Yingo’ partí bailando atrás, en la última fila, pero con mucho esfuerzo logré terminar animando el programa”. Con esa convicción, Karol Lucero, el popular Karol Dance, explica cómo ha logrado afianzarse en la televisión, un mundo que siempre miró un poco de reojo, pero en el que hoy es uno de los animadores con mayor proyección.

Al pequeño gigante nada se le ha dado fácil. “Tengo claro que uno tiene que luchar por todo lo que quiere”, esboza el joven de 27 años, quien hace diez calendarios estuvo igual que muchos estudiantes chilenos hace unos cuantos días: repasando materias, reventando facsímiles y rogándole al cielo para tener una exitosa PSU.

“Siempre asumí que el estudio era la manera que tendría para batirme en la vida, por eso traté de ser un alumno destacado, dentro de lo posible. Estudié en el Liceo Andrés Bello y regularmente andaba por el promedio 6 y algo”, rememora el rostro de Chilevisión.

¿Te atreves a contar cómo te fue en la PSU?

– Sí, sin ninguna vergüenza. Promedié 627 puntos, que me alcanzaron para postular a Derecho en la Universidad Católica de la Santísima Concepción. No me fui porque mi mamá no me dejó hacerlo. Tuve que conformarme con ingresar a una universidad privada: estuve 3 años estudiando Derecho en la Universidad Bernardo O’Higgins.

¿Por qué Derecho?

– Me gustaba esa carrera, pero porque lo veía como una buena manera de entrar a la política, porque mi sueño era ayudar a la gente. Y también para darle el gusto a mi familia. Ellos querían que yo estudiara algo tradicional, pese a que a mí me gustaba más el lado de las comunicaciones, pero siempre me decían que para estar en la tele había que tener pituto.

¿Qué pasó que no pudiste terminar?

– La situación económica me complicó. Era una carrera cara y a mi familia le costaba solventarla. Ellos pagaban una mitad y yo la otra, y para eso tenía que trabajar. Finalmente, me di cuenta de que mis papás se estaban postergando mucho por mí y preferí salirme y buscar otro rumbo.

¿Piensas retomar esa carrera algún día?

– Sinceramente, no. Fíjate que alcancé a trabajar como procurador, pero no me gustó nada la cosa. Era el goma del goma, apenas pude aguantar dos meses, jajajá. Me daban lata las filas enormes y tener que estar todo el día esperando por un timbre. Quizá pude terminar la carrera, pero hoy no sería tan feliz, porque ahora estoy realizando lo que siempre quise, y eso no se transa.

POKEMONIZACIÓN

Con problemas para seguir en la U y con la convicción de que podía tener su sitio en las comunicaciones, su verdadera pasión, Karol decide hacer cosas para tomar nuevos rumbos.

¿Cómo empezaste a dar el giro hacia el mundo de las comunicaciones?

– De busquilla. Un domingo que cambió mi vida. Llovía mucho y había un casting masivo para la radio FMHit. Me daba un poco de lata ir, pero mi mamá me fue a sacar de la cama y me obligó a presentarme. Y allí un productor que me ofreció animar fiestas pokemonas…

¿Eras pokemón?

– ¡Para nada! Pero era una gran alternativa, y la tomé. Era el más viejo de todos, pero como tenía cara de pendejo, pasaba piola, jajajá.

¿Cómo entraste a los medios de comunicación?

– Lo primero serio que hice fue en Radio Carolina. Estuve como dos años trabajando gratis, mirando, aprendiendo, hablando un poco en algunos programas como panelista, hasta que al fin me dieron un espacio de dos horas los domingos, pero todo por ni uno…

¿Y cómo partió el coqueteo con la televisión?

– Fue por esa misma época. En ese entonces, el “S.Q.P.” era un programa con público, y yo era el encargado de llevar a la gente para llenar el estudio. Por esa pega me pagaban 200 lucas mensuales, y me sirvió para hacer los contactos e ingresar a “Yingo”.

Y ese fue el trampolín definitivo…

– Sin duda. Como dije, partí bailando y terminé animando. Imagínate, el programa duró seis años y por él pasaron más de 200 personas. Actualmente, en el canal apenas quedamos Rodrigo Gallina, la Caro Mestrovic y yo. Eso marca algo.

O sea, el mensaje a los muchachos que dieron la PSU y no les fue muy bien, es que de una u otra manera igual se puede…

– Lógico. La PSU no lo es todo, no se acaba el mundo si les fue mal. Yo la di y estudié algo, pero descubrí que mi camino era otro y me la jugué. Eso es lo importante, seguir adelante y explorar todas las posibilidades. Si no van a la universidad, los institutos y las carreras técnicas son también una alternativa más que válida. Al final, el destino lo forja uno mismo.

¿Es vital la educación en la vida de un hombre?

– Obvio. Tal vez no todos puedan tener una educación profesional, pero la educación formativa es primordial: la del colegio, la de la casa… Y si no se puede llegar más lejos, hay formas simples de estar al tanto de lo que pasa en el mundo, como leer la prensa todos los días. El conocimiento es poder.

¿Cómo equilibrabas el carrete con los estudios?

– Nunca he sido carretero. Jamás he consumido drogas y mi estilo ha sido fundamental para ser responsable y cumplir todos mis compromisos.

¿Te ha tocado hacer eventos en Puente Alto?

– Claro, es una comuna a la que le tengo un gran aprecio. En mi época de pokemón, conocí a muchos amigos de allí, gente muy humilde, sencilla, de esfuerzo. Tengo mucha afinidad con Puente Alto, porque es una comuna similar a la mía, San Joaquín, desde donde cuesta mucho salir y las oportunidades son escasas. Uno sabe que los papás te van a poder ayudar un poco en algo, pero no para siempre. No hay que desaprovechar las oportunidades que la vida entrega.

“Me encanta Puente Alto y su gente”

Una de las cosas que más disfruta el animador es realizar eventos a beneficio. “Como comunicador, nos debemos a la gente, y lo mínimo que podemos hacer es darles una mano. En eso encontré lo que pensé que hallaría en la política: una plataforma para estar en contacto con la gente y, en la medida de lo posible, ayudarles”, cuenta Lucero.

Loquillo’ desde chico

Como alumno, Karol Lucero se define de una manera muy peculiar. “Era estudioso y responsable, pero también experto para sacar la vuelta. En toda la enseñanza media fui presidente de curso. Organizaba todo: partidos, fiestas, completadas… Me encantaba eso”, recuerda el ‘Loquillo’.

Claro que en la ‘U’ cambió su perfil.  “Era más piola. Es que como tenía cara de pendejo, nadie me pescaba. Me pedían carné hasta para entrar a una disco, jajajá”.

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