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PEDRO ENGEL: “Mi consejo para el 2016 es ser flexibles y pasar piola”

por • 24 Diciembre, 2015 • Entrevistas, portadaComments (0)2711

Aunque es poco amigo de los vaticinios, el ancestrólogo y panelista  de Bienvenidos de Canal 13 adelanta  el año entrante: el del mono rojo de fuego. “Es bélico y discutidor. Por eso  no hay que tratar de hacer esto y lo otro, pues te va a mirar y te dirá que no vas a hacer nada de eso. Hay que  ir  con harta humildad para no desgastarte”, recomienda quien vivió su infancia en Casas Viejas.

No hay día en la vida pública de Pedro Engel en que -ya sea en la calle o en las redes sociales- le piden que les dé un adelanto de cómo se viene la vida, el año entrante, la salud o el amor. Claro que si al futuro  le va igual que a los preguntones, estamos mal.

“No les respondo. No soy muy bueno para los pronósticos. Soy más bien consejero”, dice el profesor de literatura, ancestrólogo y panelista de Bienvenidos de Canal 13, dando el vamos  a una sincera plática con Revista Portal Puente Alto.

Y bienvenida sea una guía para el 2016. “Mi consejo para la temporada  entrante es ser muy flexible. Como es el año del mono, los planes van a ser muy cambiantes. El mono es muy inquieto, se mueve de un lado al otro y si quieres hacer grandes cambios, no te lo hará fácil”, agrega.

-Suena desordenada la cosa…

-El mono rojo de fuego es bélico y discutidor. Por eso el consejo es pasar lo más piola posible, nada de destacar mucho. Por ejemplo, el 2015 fue el año de la cabra, que le gusta estar aislada y por eso no di entrevistas. No fui a la tele, no acepté ninguna invitación.

-¿Por qué hay que guarecerse el 2016?

-Más que guardarse no hay que tratar de hacer esto y lo otro. El mono te va a mirar y te dirá que no vas a hacer nada de eso. Es ir flexible y con harta humildad para no desgastarte. Darles gracias al mono por todo lo que te va a dar, pero no tratar de imponer uno la tónica.

-¿Recomienda a la gente conectarse con su espiritualidad?

-Sí, leer y estar en contacto con la naturaleza.  Si te quedas 5 minutos en tu patio escuchando los pájaros cantar, y viendo el color de las flores, comienzas a percibir que eres parte de todo. Entonces recomiendo andar a pata pelada en el pasto un rato.

-¿Y qué rol cumplirán los seres queridos? 

-Ellos son tu verdadero mundo: la familia. Yo estuve años en la política, vibré por la izquierda y al final me di cuenta que lo único que puedes hacer para salvar la humanidad es acercarte y salvar a tu familia. Esa es la ayuda más importante. Si en tu familia pelean, ¿cómo le vas a pedir a la humanidad que no lo haga?

UN MESERO COTIZADO

Muchos párrafos de la vida de Pedro Engel han sido ampliamente tratados en entrevistas. Por eso el ancestrólogo se declara un poco cansado de repetir una y otra vez el mismo discurso.

“No me voy a pasar la vida hablando de mi viudez, de que fui  preso político después de 1973 y de que tuve una mala relación con mi papá, que ya no es tal porque él es mi ídolo”, narra.

-Usted es un gran lector. ¿Qué le aportan los libros?

-Como dice (Roberto) Bolaños, me salvé por la lectura. Mi vida ha ido con los libros, no me imagino una vida sin ellos. ¿Si leo un libro por día? Es que no duermo, jajajá, entonces eso me favoreció. Me acuesto como a las 12 y me levanto a las 4 de la mañana desde pequeño. Entonces me quedan cuatro horas para leer. Son las horas más lúcidas, no tienes sueño. Para mí jamás fue un problema, de chico mis papás me llevaron al neurólogo y les dijeron que mis ciclos de sueño eran más cortos.

-¿Cómo llegó a Bienvenidos?

-Fui con un papel bien humilde y el nicho tuvo recepción. Mi pega era decir lo que veo,  este día va a ser así, la semana asá. De repente la cuestión se abrió a un espacio mayor y fue muy lindo.

-¿Por qué cree que la recepción fue tan buena?

-Parece que siempre he tenido facilidad para llegar a la gente. Fui mesero, como todos lo hemos sido en los restaurantes, y la gente preguntaba en qué mesa estaba atendiendo yo para irse conmigo. Me pedían consejos y yo los escuchaba con atención. Muchos volvían para decirme lo mucho que les había servido mi guía. Después me cambié a otro restaurante y me ocurrió lo mismo.

-¿Cuándo hizo esa pega?

-Cuando enviudé. Me deprimí mucho y pasé como dos años en que me retiré de todo y decidí ser mozo. Era más fácil para alguien que estaba deprimido: había que levantarse muy temprano, después ir a La Vega a comprar las cosas, luego a mi terapia, volvía en la noche, atendía en la noche, lavaba platos. Llegaba raja y veía a los niños un rato y a la mañana siguiente me levantaba y los llevaba al colegio. Eso me dio un ritmo de nuevo y me sirvió.

“Puente evoca mi infancia y felicidad pura”

Su conexión con la naturaleza se mantiene hasta hoy, pero empezó muy temprano en la vida de Pedro Engel. Y en ese pololeo verde, Puente Alto jugó un rol fundamental.

“Mi papá tenía un fundo allí: Casas Viejas. Había una explotación arenera abajo en el río, mi papá tenía faena de materiales de construcción. Me conecta con mi infancia y evoca felicidad pura. Era salir de Santiago. Un lugar precioso, chiquitito, amable, lindo, con mucha naturaleza y mucho cariño”, dice.

Por ello, si hay algo que molesta al ancestrólogo, es la estigmatización que algunos hacen de la comuna. “La encuentro bien car’e raja. Dime tú en qué comuna no roban. Yo trabajo en Vitacura y se roban como 20 autos al día. No creo que sea tan distinto al centro o a otras partes. ¿Ustedes son de allá, cierto? Y los veo vivos”, cierra.

“Mi papá es como Superman”

Otro de los párrafos que suele sacarse a la luz es la relación con su padre. Pero Pedro Engel corta de plano una distancia que es pasada y que hoy se traduce en su idolatría máxima a su progenitor.

“Es como Superman para mí. El cacho era yo, jajajá. Ahora que estoy viejo digo que menos mal que no tuve un hijo como yo”, cuenta.

¿Y qué es para el profesor de literatura la figura de un padre? “Es una palabra difícil de explicar. Yo como papá adoro mis hijos, soy un enamorado de ellos y los he apoyado en todo. Quizás no he sido el papá de la casa piloto y no estoy para ganar ningún premio, pero no es fácil criar cuatro hijos. En el minuto que yo enviudé no ganaba mucha plata y tuve la ayuda de mis padres”, redondea.

 

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