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Sabrina Sosa y Claudio Valdivia – Diario de vida de un amor a prueba de luces

por • 12 Febrero, 2016 • Entrevistas, portadaComments (0)1516

Un concurso televisivo de baile los hizo conocerse el 2012 y tras el coqueteo descarado del ex futbolista, la modelo terminó cediendo ante sus encantos y perseverancia. Lo que ambos no sabían es que tras el romance inicial se escondía una historia de amor que ya va para los cuatro años y que parece indisoluble. Ambos trabajan juntos y también por separado: coinciden en su academia de baile en Chicureo, donde ella además tiene un salón de belleza que lleva su nombre. El bailarín, en tanto, tiene una escuela de fútbol en La Florida. ¿La clave para seguir juntos pese a la fama y la falta de tiempo? Léala en esta nota donde repasan los párrafos más lindos de una historia de amor que llegó para quedarse.

¿Cómo nos conocimos?

“Yo estaba en Fiebre de Baile el 2012 y tras dos semanas del programa se integran tres personas. Una de ellas era Sabrina, yo nunca la había visto antes. Llegué un día al ensayo de baile y la veo practicando. Me quedé mirándola cinco minutos, descaradamente, esa es mi forma de hacerme notar.  De ahí nunca más se me salió de la cabeza” (Claudio).

Un evento fantasma

“El último día del programa. Yo no me decidía. Cuando se terminaba pensé que era ahora o nunca. Me llamaron unas personas del sur para realizar un evento y yo les ofrecí a Sabrina Sosa, la idea era  viajar en avión, quedarnos en la misma habitación, jajajá. Resulta que el evento funcionó, ella dijo que sí… y yo no pude ir. Fue sola. Pero después seguimos conversando igual” (Claudio).

Lento arranque, rápido andar

“Cuando empezamos a salir pasaron como diez días sin darnos un beso. Me invitaba al cine, a comer, fueron días intensos. Salíamos a las 11 de la mañana y llegaba a las 2 de la mañana. Pero si fue todo lento al principio, pero después se revirtió. A los 3 ó 4 meses estábamos viviendo juntos” (Sabrina).

La fórmula que busca eternidad

“Ninguna relación es fácil. Jamás duré tanto emparejada. Hay que aprender a superar los altibajos. Como estamos viviendo juntos, cada vez que existe un problema tenía que asumir que hay que darle solución a las discusiones sí o sí. Los dos tomamos esa responsabilidad, pese a que teníamos 23 o 24 años” (Sabrina).

¿Qué te gusta y disgusta de tu pareja, Sabri?

“Es alegre, motivado. Siempre trata de sorprenderme y tener gestos. Me levanta el ánimo cuando estoy cansada y siempre te está incitando a hacer cosas entretenidas. ¿Lo malo? Es muuuy desordenado. Cuando se saca la ropa queda en cualquier parte de la casa” (Sabrina)

¿Qué amas y odias de tu polola, Claudio?

“Quiero defenderme, jeje. Yo desordeno, pero también ordeno. Es que no tengo donde dejar la ropa. Ella se fue vivir a mi departamento, donde tenía tres clóset… ¡y se quedó con los tres! Entonces, ¿dónde dejó yo mi ropa? En el suelo. Amo que ella es madura, que tiene las ideas muy claras y ha estado en los momentos duros. ¡Y que hacía unos platos tan ricos de comida cuando empezamos a vivir juntos!¿Lo malo? Naaaaaada.  Sólo lo veo claro cuando discutimos, jajajá” (Claudio).

Regaloneo a la mesa

“Tenemos noches de películas. Hacemos cabritas, cocinamos algo rico. Disfrutamos de cosas graciosas. Los viernes son los viernes ricos. Nos olvidamos de la dieta y comemos lo que nos gusta. La mezcla de sabores, como que te duele la guatita. Estilo Ratatouille, jajajá. Los domingos son para descansar, estar en la pieza, ver fútbol y películas. Y el resto es trabajar y trabajar…” (Claudio).

Trabajar juntos: ¿calvario o placer?

“Ha sido bueno porque nos hemos apoyado. Cuando comenzamos  con un salón de baile él hacía clases y yo también. Empezamos a querer nuestro negocio y nos daba platita. Pero después cada uno comenzó a hacer lo que le gusta: Yo con mi salón de belleza y Claudio con la Escuela de Fútbol. Pero allí nos apoyamos en lo que sea, yo puedo ser hasta aguatera y él se ofrece a depilar a mujeres y hacer masajes de relajación, jajajá” (Sabrina).

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