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Sebastián Jiménez: “Recomiendo criar a los hijos con mascotas”

por • 14 Marzo, 2016 • Entrevistas, portadaComments (0)1589

El veterinario nos habló de su eterna ligazón con el mundo animal y lo que le ha entregado incluirlos en su familia. Es que el popular  ‘Lindorfo’ sabe de lo que habla porque a sus cuatro pequeños los hace interactuar con dos perros, un gato, un erizo y un par de tortugas. “Tienen una sensibilidad sobrenatural”, reconoce.

Hacer un censo rápido por la familia de Sebastián Jiménez es un ejercicio imposible. Claro, porque el famoso veterinario, rostro de televisión en variados programas e incluso otrora conductor de Doctor Vet en Nat Geo, siempre incluye entre los suyos a sus peludos y hasta puntiagudos habitantes de su hogar: sus mascotas.

“Ellos son parte de nuestro familión. Todos viven adentro, a excepción de Filomena, que es nocturna y que cuando estaba adentro andaba revoloteando mientras los demás dormían y se perdía”, dice, sin miedo a pincharse, para referirse a la erizo de su casa que vive en el patio del hogar que el veterinario formó junto a su esposa María Carolina Gobantes.

El catastro humano lo incluye junto a su señora y los pequeños Sebastián, Martina, Maximiliano y Rafael, mientras que el reino animal de la casa mete ruido con las perras Mora, Luna, el gato Félix, la citada erizo y dos tortugas, que no tienen nombre pero sí mucha importancia.

“Tengo los animales que se puede y todos somos familia. Cuando nos vamos al sur sólo se quedan las tortugas”, agrega sobre las mascotas que han sido parte de la crianza de sus ‘cachorros humanos’.

“La Luna tiene ocho años llegó justo con Martina, mi hija, que tiene la misma edad. Sebita, mi hijo, tiene diez y también ha estado toda su vida entre animales. Max y Rafa nacieron con Luna, siempre la han visto. Es hermoso lo que le entregan los animales a los niños, yo recomiendo totalmente la crianza de los hijos con mascotas. Los hemos subestimado mucho tiempo en relación a lo que pueden enseñarnos, pero ellos tienen una sensibilidad especial que puede desarrollarse en nosotros al interactuar con ellos. Es sobrenatural y energético”, complementa.

-¿Es recomendable criar a niños con perros?

-Claro, aunque hay que tener cuidado con la elección de la raza y no solamente por el temperamento, si no que por el tamaño.  Un perro puede ser muy manso, pero si tiene gran tamaño puede empujar a un niño sin querer y lo puede botar. Hay que elegir razas acordes al tamaño de los niños.

-Tienes dos perras. ¿Ellas asumen un rol maternal con los pequeños?

-La Luna es una Border Collie que tiene actos de mamá con mis hijos. Me acuerdo que cuando los niños eran chicos y salían al patio, la perra los agarraba del brazo o de la ropa y los traía de vuelta. Era increíble. Es un ser pensante y estaba pastoreando a los niños de acuerdo a su genética.

UNA AMISTAD ETERNA

Pero si hoy la casa de ‘Lindorfo’ es un refugio de humanos y animales es porque desde que él tiene uso de razón convivió con todo tipo de mascotas… Es más, en su niñez fue un ‘recogedor’ de todo lo imaginable.

“Mi vínculo con los animales es de toda la vida. Desde chicos teníamos perros en mi casa y también pajareras con codornices, con tórtolas, loros, un búho, un pingüino, culebras, faisanes. A pesar de que no vivía en un sector rural, había de todo. Íbamos al cerro y capturábamos culebras, arañas, cosa que hoy está prohibida”, recuerda.

-¿Cuándo volcaste esta pasión en tu pega?

-Siempre la ciencia asociada a la medicina ocupó un lugar importante en mi vida. No me perdía los mundos de Hernán Olguín en la tele, “El sorprendente y salvaje mundo de los animales”, una serie que se llamaba “Captura” o el Profesor Rossa. La primera vez que di la Prueba de Aptitud (actual PSU) entré a lo que hoy es el Bachillerato en Ciencias en la Universidad Católica. Después di la prueba de nuevo y entré en Veterinaria en la Chile. Fue como pegarle el palo al gato porque junté mis dos pasiones: la medicina y el mundo animal.

“Quiero apoyar a Codina en la Granja Educativa del Pueblito”

Hace rato ya que Sebastián Jiménez le mueve la cola a Puente Alto. Es que, tal vez sin dimensionarlo, el veterinario fue testigo del mayor sueño del alcalde Codina cuando éste estaba en pañales: el Pueblito Las Vizcachas.

“Germán me invitó a conocer el terreno antes, cuando sólo tenía la idea y no había nada. Ya se imaginaba hacer una granja educativa. Era sólo un sueño pero él me decía ‘acá va a estar la laguna, acá un pasillo’, etcétera”, rememora.

Pero lo que más entusiasma a ‘Lindorfo’ es lo que viene en la próxima etapa. “Tuve la suerte de estar en la inauguración del Pueblito y es maravilloso. Tendrá una Granja Educativa y al parecer el alcalde quiere que lo ayude… uff, yo feliz. Me encanta el desarrollo de proyectos con animales, proyectos culturales educativos y de esparcimiento. Chile es el país que menos invierte en ocio en Latinoamérica y Codina quiere que Puente sea un polo de atracción turística”, cierra.

Corazón quiltro   

El trato constante con mascotas le ha dado a Sebastián Jiménez el convencimiento absoluto que hay un perro que se merece todos los aplausos. “El quiltro callejero es un animal muy especial. Es muy resistente a enfermedades, vivo o pillo, está en constante ataque de cosas como micros o la gente. Desarrollan más la inteligencia que otros perros porque están llenos de estímulos. Sus habilidades cognitivas son superiores a los perros de casa y están en constante exposición a virus y bacterias”, dice.

Eso sí, ‘Lindorfo’ los separa de los que son abandonados o que por circunstancias distintas caen a la calle. “Es distinto a uno de casa que se pierde. Ese está constantemente estresado, vive echando de menos, con dolor y angustia. Ves a perros pelados con piel de elefante y que su sistema inmune baja porque se deprimen”, se lamenta.

 

 

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