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La Columna de Lindorfo: El celo de las perritas

por • 22 Julio, 2016 • Columnas, portadaComments (0)1864

Doctor,  ¿a qué edad entran en celo las perras? Ésta es una de las preguntas más frecuentes que me hace la gente en la calle o en las redes sociales. La respuesta es sencilla:

En la biología no hay nada rígido, por ello se habla de edades promedio.  En general, la perra tiene su primer celo dentro del primer año de vida. Puede ser a los 6 meses o bien alrededor del año. ¿Variable, no? Y eso depende también de las razas, siendo más precoces las razas pequeñas (Poodle, Yorkshire, Maltés, Pomerania) y más tardías las razas grandes y gigantes (San Bernardo, Pastor Alemán, Dogo de Burdeos, entre otras).

De ahí en adelante el panorama se pone bastante más estable, entrando en celo cada 6 meses durante su vida fértil, que es prácticamente toda la vida de las perras. Hay que aclarar que mientras más vieja sea la perra, mayor probabilidad de tener problemas durante la preñez y durante el parto y mayor probabilidad de tener celos silentes (celo silencioso que no da síntomas como el sangrado ni edematización de la vulva) y erráticos en su aparición.

El sangrado vulvar en la perra indica el comienzo del pro-estro período, que es muy variable en duración y puede ir desde 6 hasta 15 días. Durante este período, la perra no es fértil y de hecho rechaza al macho; ella no quiere cruzarse. Cuando termina el sangrado, comienza el estro o celo fértil y adivinen qué: También es variable y puede durar lo mismo que el pro-estro. ¡Uf, qué difícil, pero así es la naturaleza!

A las perras primerizas y muy regalonas les cuesta más cruzarse que a las demás. Esto es esperable, así que no se alarmen si la perra se escapa del macho. Lo que pueden hacer es ayudarla a que se quede quieta afirmándola y permitiendo que el perro se monte.

La cruza en los perros es bastante peculiar. Ambos quedan pegados y cada uno mirando para el lado contrario. Eso es fundamental para que se produzca la eyaculación. Ese período puede durar unos 20 minutos y ellos deben estar muy tranquilos para evitar que se despeguen a la fuerza, lo que puede traer problemas serios para la perra principalmente, como el prolapso vaginal o incluso uterino además de desgarros del aparato genital.

Por eso, si usted ve a su perra pegada con un perro que no es de su agrado, jamás debe intentar separarlos, espere que se despeguen y llévela al veterinario.

¡Ahí estaremos para atenderlas!

Por: Sebastián Jiménez – Médico Veterinario

 

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