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Mimo Pipo: “Actué con la misma pasión en la Plaza de Puente y la Torre Eiffel”

por • 14 Agosto, 2015 • Entrevistas, portadaComments (0)8186

A sus cortos 23 años se hizo personaje en las calles de nuestra comuna con su humor sin palabras, de cara blanca y nariz roja. Y Nelson Cáceres, el hombre detrás del maquillaje, sumó otra historia al llevar su arte a Europa. “El idioma de este oficio es universal y la gente allá disfrutó mucho mi pega”, dice.

Frente al Coliseo de Verona y ante miles de personas, tanto al Mimo Pipo como a quién lo personifica, Nelson Cáceres, se les vinieron miles de postales a la cabeza. Los romances iniciales con el circo, las calles de su Puente y más de alguno que intentó pegarle. Claro, frente a tanto italiano que disfrutaba su show, era imposible no recorrer, en un segundo, el largo camino al éxito.

“Di una vuelta por toda Europa. Estuve en las calles de Francia, Italia, Alemania, trabajé en Holanda. El lugar que más me cautivó fue Verona. Allí la gente te daba las gracias. Claro que una persona se enojó y se bajó de la bicicleta para ofrecerme pelea. Y todos estaban maravillados cómo lo revertí”, narra el artista callejero de 23 años, que tras siete meses en el Viejo Continente volvió a la Plaza de Puente.

De vuelta con su público, ese que le pide fotos y que lo busca para llevar una sonrisa al hogar. “Trato de romper los esquemas. Puedo “trabajar con autos”: controlo el tráfico, me subo a ellos o hago como que los rayo. Quiero que la gente se ría de sus virtudes y defectos, que lleguen a su casa contando que lo molestó un mimo. Me gustan estas calles porque la gente acepta el humor, no es tan seria”, complementa.

Claro que de las postales de Puente pasó, sin escala a las europeas. ¿Público difícil? “Estuve en la Torre Pisa y en Alemania, donde tenía mucho miedo porque son muy serios. Pero llené la Plaza de Berlín, la gente sacaba billetes y me los daba. Actué con la misma pasión que lo hago en mi comuna. Es que allá te das cuenta que el idioma de este oficio es universal y la gente disfrutó mucho mi pega”, recuerda el puentealtino.

Largo viaje como el recorrido que lo acercó al arte de los mimos. “Llevo cuatro años en esto.  En el mundo de los payasos empecé a los 13 años. Fue la primera vez que me pinté para trabajar. Me fascinaba el teatro, pero estudié Derecho durante tres años. ¿Payaso abogado? No pegaba. Por eso me cambié a Publicidad y Comunicaciones y ahí puedo ligarlo más a esta labor que empecé en las micros, luego el metro y después en la calle”, agrega.

¿Y las anécdotas? “Tras una presentación, una señora me dijo que no tenía ni una moneda y que sólo le quedaba la sonrisa para pagarme, porque le había arreglado el día. Me emocionó tanto que estuve a punto de hablarle. Otra vez un tipo se enojó conmigo y me salió persiguiendo. Yo corrí y volví al lugar donde estaba y la gente me aplaudió por no detener el show”, cierra.

 

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