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Retrato de Astrid Veas: “The Voice me reconcilió con la televisión”

por • 14 Agosto, 2015 • Entrevistas, portadaComments (0)2940

La puentealtina avanza a paso firme en el estelar de talentos de Canal 13 gracias a una gran voz  que tejió con la misma paciencia con que ocupa sus palillos para hacer su ropa y luego de varios intentos fallidos que apuraron su quiebre con las luces. “Hace 8 años no tengo tele en la casa y ahora me prestaron una para verme, pero se fue a negro”, confiesa.

Hoy los saludos de gente desconocida en la calle, en el metro y en el Transantiago hacen el día a día de Astrid Veas. Claro que esa misma micro que la lleva a diario a Canal 13 para los ensayos de The Voice Chile es la que ella sentía que se le pasaba justo un día antes de su primera aparición en el estelar.

“No tenía nada de pega. Un domingo empezó el programa y yo el sábado fui a un pub en el que cantaba, donde me dijeron que se había vendido el local. Estaba cesante y necesitaba el dinero, pues tengo diez perros en casa. Pero ahora me están saliendo trabajos”, narra la cantante cuyo nombra artístico es Astrid Consentimiento.

Hoy la puentealtina de 30 años está cómoda con una amiga que por años fue enemiga: la cajita rectangular. “Yo era contra la televisión. Hace 8 años que no tengo tele en la casa porque estoy en contra del contenido. Pero entendí que aparecer ahí era mi salvavidas. Me topé con The Voice gringo y dije que si llegaba a Chile, iría. Y así me reconcilié, aunque me conseguí una tele para verme en el programa. La enchufé y a los diez minutos se fue a negro”, cuenta.

Y si de negro se trata, la oscuridad acompañó sus primeros quince años de vida musical, pues no compartió con nadie su talento. “Desde que tengo uso de razón sabía que me dedicaría a esto, pero jamás canté en el colegio. Tenía un ataque de timidez terrible que me costó 15 años vencer. En familia lo mismo: nunca me atreví”, agrega.

¿Cuándo salió, entonces, su voz del clóset? Ella misma lo cuenta: “Estábamos en las alianzas y el número de canto se cayó. Lo tomé como una señal y les dije que lo haría. Era “I need to know” de Marc Anthony y preparé un cuerpo de baile. Hicimos ensayos, pero sólo canté el día de la presentación, donde quedó la escoba. Era tal como lo había planeado en mi mente”.

Allí empezó a asfaltarse un camino con baches. “Mi mamá me llevó a los festivales, pero no ganaba. Salía segunda o tercera, siempre estaba cerca. En programas como Rojo de TVN me hicieron un casting al aire, salí en la tele pero no quedé. Entraban 20 al programa y yo quedé en el lugar 21. Era la historia de mi vida”, agrega.

Pero la puentealtina criada en la Población Papelera revirtió eso y hoy avanza en  The Voice Chile con la tranquilidad de quien teje su futuro… y toda su ropa.  “Soñaba con desarrollar un estilo de vestuario. Una tía me enseñó a tejer y con un quiebre de una relación decidí sacar los palillos, pero sólo con mi instinto. Con las lanas me di cuenta que antes no era yo”, remata.

 

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