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Huerto Colegio Albert Schweitzer – Cosechando enseñanzas y valores

por • 22 Julio, 2016 • portada, ReportajesComments (0)3964

La instancia educativa del establecimiento emplazado en Bajos de Mena no es sólo la opción idónea de comer sano y autoabastecerse de verduras y frutas, si no que mediante la relación con la tierra, a los alumnos desde prekinder a octavo básico se les transmite lecciones como el trabajo en equipo, el respeto a la naturaleza y la gestión basada en objetivos no tan inmediatos.

Al entrar al Colegio Albert Schweitzer de Puente Alto llama la atención es el respeto por un paradigma cada vez más difícil: un patio “al natural” y no dominado por el cemento. Verde no aparece mucho en el horizonte, pero sus alumnos conviven con tierra y algunas plantas, en una sintonía que se agradece.

Lo mejor, eso sí, está al final del tour por el establecimiento educacional de Bajos de Mena. Allí, se encuentra el Huerto Educativo, instancia que hace media década complementa la educación tradicional de las niñas y niños entre prekinder y octavo básico y que, en muchos casos, tienen trastornos de aprendizaje, pero a los que nunca les ha cerrado las puertas, conectándolos al menos una vez por semana con la naturaleza.

Así lo refrendan las palabras de su profesora, Renata . “Para los alumnos el huerto no es una asignatura, si no que es la opción de conectarse con la natura y también de reutilizar los desechos orgánicos. Muchos vienen y pasan los recreos acá, cada curso tiene una labor y cada estudiante busca cómo sacamos adelante esto”, cuenta.

Y la pega sí que se hace, pues el oasis verde del “Schweitzer” produce verduras que todos aprovechan. “Nuestro lema es que el huerto es de todos. Por eso los alumnos pueden sembrar de todo y en un tiempo se reparte lo cosechado. Hay acelga, tomates, lechuga y también a veces les entregamos para que les hagan llegar a los apoderados y vean y disfruten la buena pega de sus hijos”, complementa.

Lo llamativo, además, es que siendo un colegio emplazado en un lugar de riesgo social, aboguen por la educación no tradicional para aportarles a los pequeños. “Entre la tierra, paladas, siembra y el invernadero se aprende mucho: se les transmite lecciones como el trabajo en equipo, el respeto a la naturaleza y la gestión basada en objetivos no tan inmediatos. No es siembres algo y la cosecha sea inmediata, hay que trabajar dura y metódicamente para ver resultados”, agrega la profesora.

Un testimonio que complementa Pedrito, alumno de séptimo básico cuyo entusiasmo o hace destacar entre los jóvenes trabajadores de la tierra. “Antes de que lo enseñara la tía jamás me había interesado, pero hoy me entretiene, me motiva y vengo seguido porque siempre hay algo que hacer. Con las heladas el trabajo se ha complicado, pero nuestra motivación no decae”, cierra, demostrando que la cosecha de enseñanzas es abundante en el alumnado.

 

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