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RETRATO: “La clave del amor eterno es ser paciente y portarse bien”

por • 12 Febrero, 2016 • portada, ReportajesComments (0)1070

Guillermo Urzúa y Raquel Fuenzalida escriben en la Población Maipo de Puente Alto los párrafos de un matrimonio de película, ya suma 71 años de guión. Se casaron pese a ser primos en segundo grado y cada 14 de febrero, festejan el doble, pues ella está de cumpleaños. “Nuestra relación cumple años, pero no envejece”, cuenta su marido.

En el transcurso de la entrevista la Doctora Polo y su programa de televisión muestran a parejas agarrarse de las mechas. También espacios como La Jueza nos hacen creer que el amor tiene fecha de vencimiento, pero en el caso de Raquel Fuenzalida y Guillermo Urzúa eso no corre y sólo es una realidad que ven a través de la pantalla chica.

“Como toda pareja, hemos tenido intercambios de palabra, pero jamás nos tiramos las ollas por la cabeza ni han existido golpes. Eso no iba a pasar, pues yo soy zurda y usted sabe que somos de cuidado, jajajá”, cuenta la señora Raquel, de 93 años, una primavera más joven que su marido.

Ambos, sin quererlo, han marcado records en Puente Alto. Año a año ganan el premio a las bodas de oro de nuestra comuna por 71 años de vínculo marital, aunque lo suyo –con más de 70 años- es de titanio. “Ojalá alguna vez gane otra pareja el premio, aunque se ve difícil. Es que nuestra relación cumple y cumple años, pero no envejece”, complementa don Guillermo, sobre un amor que ha sabido romper esquemas.

Claro, ambos eran primos en segundo grado. Pero lo que para muchos puede sonar a imposible, hizo fuerte un amor que no tiene fecha de vencimiento. “Somos primos en segundo grado. Nos conocemos desde niños, pues la mamá de Guillermo iba a mi campo en Coltauco. Pero también fuimos osados en tiempos en que la gente se casaba más joven. Nosotros lo hicimos con 21 y 22 años, respectivamente. Pololeamos mucho y estiramos bastante la pelota”, dice ella.

Otro sentimiento fuerte como el del matrimonio es el que los une con Puente Alto, la comuna que les cumplió el sueño de la casa propia en la Población Maipo. “Llegamos el año 1956, paseábamos mucho por esta comuna porque teníamos familia en Pirque. Era mucho más campo que ahora, pero mantiene su encanto. Acá pololeábamos y nos decidimos a venirnos a vivir. Antes  vivíamos en la casa de la mamá de Guillermo, pero yo no quería pecharle más a la suegra, pues  estuve 20 años viviendo con ella”, agrega Raquel.

Y este 14 de febrero, como todos, será una fecha especial para ellos y su amor. “Mi Raquelita está de cumpleaños, así que hay doble festejo. ¿La fórmula del amor eterno? Comprensión y mucho aguante, porque esto tiene altos y bajos. Es un 70% de cariño y un 30% de aguante. Hay que ser paciente y  portarse bien no más, jajajá”, cierra don Guillermo.

 

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