Tejedoras de sonrisas
“Nos preguntábamos por qué hay niños que sufren en estas fechas y decidimos hacer amigurumis para regalarles. Cada mes nos poníamos de acuerdo y hacíamos distintas figuras, dos cada una con un motivo en común. Así completamos 144 expresiones de amor para donar a alguna institución que acoja a niños con necesidades”, cuenta Lilian Mesina.
Y aunque son privilegiadas en esta técnica, su objetivo sólo teje nobleza. “Nos sentimos muy orgullosas de todo lo que logramos y del fin que persigue esto, que no es ganar plata con nuestra pasión, si no que ver una sonrisa dibujada en las caritas de quiénes más lo necesitan”, agregan. Ahora que el calendario quema sus últimos días de la temporada, buscan una o varias instituciones de menores donde regalarlos. “Es fácil y hermoso regalar sonrisas. Podríamos juntarnos y vender nuestro trabajo en ferias libres, pero para nosotras es más gratificante darle una bonita navidad a quién más lo necesite”, recalcan.
También destacan lo romántico de este regalo y la labor de una compañera que, a la distancia, ayuda a la par en esta noble causa. “Los amigurumis son muy útiles, lavables y distintos al plástico. Son amigos fieles, durables y abrazables en el invierno. Y también son mágicos: nos unieron a nosotras en torno a una labor social e incluso con Marta, que está en la octava Región y no la conocemos personalmente. Ella tuvo una trombosis y tiene una manito doblada, pero teje maravilloso”, redondean.
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