Hace 23 años lleva regalos y amor a distintas familias chilenas. Conozcamos la historia de vida de este superhéroe vestido de rojo.
Quien dice que el “Viejito Pascuero” no existe está totalmente equivocado y no vive en el Polo Norte a más de 13 mil kilómetros, sino que está más cerca de lo que todos creemos, acá en nuestra hermosa comuna de Puente Alto.
Hablamos de Marco Antonio Catalán, quien en 1985 llegó desde Recoleta al sector de Diego Portales con Avenida La Florida cuando tenía 15 años y que luego se instaló en la “Hacienda los Conquistadores”. Acá te contamos su historia y como se transformó en el “Viejito Pascuero”.
¿Cómo fue tu infancia?
-Fue súper linda, nosotros con mis amigos jugábamos hasta tarde y cuando se pinchaba la pelota le introducíamos papel para que quede inflada. También conocí a mi señora en el año 1989, durante la época del “toque de queda”. Con ella he estado toda la vida y también mantengo los contactos con mis amigos de esa época.
¿Tuviste carencias?
Si, por ejemplo, mi primer reloj lo tuve a los 18 años y fue porque mi abuelo antes de irse al extranjero me lo regaló. Además, para ganar plata me hice un carrito de madera e iba a la feria a hacer fletes. Así juntábamos plata para comprar los cuadernos. Ahora hay más facilidades porque se puede pagar en cuotas, pero antes era todo de palabra, un apretón de manos y a confiar.
La llegada del “Viejito Pascuero”
¿Cómo te transformaste en el “Viejito Pascuero”?
Tengo una amiga que se llama María Pulgar, a ella le agradezco todas las bendiciones. Su hija sufre de “purpura” (un trastorno que puede provocar exceso de hematomas y sangrado), estaba internada en el hospital Sótero del Río y lo único que quería era ver al “Viejo Pascuero. Me conseguí el traje y cuando le dieron el alta la fuimos a ver a su casa. Le llevamos regalos y cuando entramos al pasaje causamos una revolución en los niños que gritaban emocionados que llegó el ¡Viejito Pascuero! Ahí me di cuenta de la magia que tiene el traje.
¿Qué te motivó para continuar siendo el “Viejo Pascuero?
Un año después de la visita a la chica queríamos tener hijos y mi señora tuvo problemas de salud porque tenía un embarazo tubárico y no se había dado cuenta hasta que reventó su trompa de Falopio. Pensé que se iba a morir y me puse a conversar con Dios mirando las estrellas, hasta que un día vi una estrella fugaz que me hizo pensar en el trineo, lo cual me motivo a continuar como “Viejito Pascuero”. Dios hizo el milagro, mi señora sanó y desde ahí empezamos a recorrer todos los años de forma anónima.
¿Cómo haces para ayudar a las familias?
Con la familia, amigos y compañeros de trabajo empezamos a recorrer desde septiembre distintos lugares para hacer una lista y apadrinar a niños, también le damos contención a padres que han perdido a sus hijos. Yo soy el “Viejito Pascuero undergrow”, no ese que te encalilla. Soy el que entra por la chimenea y da alegría a los niños”.
El trineo y su duende mágico
Marco Antonio Catalán llevaba cuatro años entregando felicidad, pero aún le faltaba algo y ese sueño se cumplió cuando menos lo esperaba. Había perdido esperanza, pero su señora quedó embarazada por milagro, noticia de la que se enteró cuando ya tenía cuatro meses de gestación. Hoy su hijo tiene 20 años, el mismo que cuando pequeño era el duende que ayudaba a nuestro “Viejito Pascuero” y recién recibía sus regalos a las dos de la madrugada o al otro día.
¿Cómo salían a repartir regalos?
Le hacía imaginar a mi hijo que yo no era su papá, sino que el “Viejo Pascuero” y lo sentaba adelante como copiloto. Adornábamos el auto de luces como un trineo imaginario y llenábamos la parte de arriba del auto con regalos y la parrilla del auto con regalos. Construíamos un mapa y partíamos a recorrer desde Puente Alto hasta Providencia, pero él pensaba que era de Arica a Punta Arenas. Ahora también ayudan mis amigos y el año pasado llenamos tres autos para entregar regalos a más de 50 niños”.
¿Cuál es la técnica para que los niños lo sigan viendo como el “Viejo Pascuero”?
Hubo un niño que creyó hasta los 13 años. Ellos son muy fijados cuando empiezan a crecer, entonces debes quedarte lejos e intimidar con voz de “Viejo Pascuero”. Así quedan maravillados. Es una sensación hermosa que piensen que eres de verdad.
Niños de oncología del Calvo Mackenna
Este “Viejo Pascuero” puentealtino visita en todas las navidades a los niños que sufren de cáncer y que están hospitalizados en el hospital Calvo Mackenna. “Me emociona tener la opción de ser como un súper héroe para los niños. Me gustaría tener poderes mágicos para sanarlos”, comentó.
Héctor Noguera y Banco Santander
Marco Antonio Catalán y su familia se sobrepusieron a una estafa de varios millones de pesos, situación que lo obligó a vender su casa, por lo que tuvo que buscar un nuevo hogar con menos comodidades. Fue ahí donde luego de tener varios problemas con la inmobiliaria que le entregaría su nuevo domicilio solicitó ayuda a los gerentes del Banco Santander, que posteriormente lo llevaron a realizar un comercial junto al actor, Héctor Noguera.
¿Cómo se dio el comercial?
Yo no quería salir del anonimato, pero quería devolver la ayuda que me dio el banco porque no me gusta quedar en deuda con nadie. Héctor Noguera convenció a mi hijo mencionándole que, si no queremos recibir plata, donáramos el pago para regalos que se le darían a los niños del hospital Calvo Mackenna.
¿Cuál es tu mensaje para aquellos que leerán la entrevista?
Que crean en los niños y les inculquemos cosas buenas porque ese niño crecerá y se proyectará en lo que hace su padre. También hago una crítica porque hay muchos padres que llevan a sus hijos de paseo al mall en lugar de ir a la plaza a jugar acompañados por sus mascotas”.
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