Máximo López quiso registrar la historia de la comuna.
Máximo López tiene 65 años, y comenzó trabajando en la papelera como operario. Era dirigente sindical y, con el tiempo, hizo una revista institucional. Trabajó ahí hasta el año 96, cuando lo digital comenzó a ganar terreno y las imprentas empezaron a retroceder lentamente.
Pese a que tuvo diferentes trabajos, había algo que siempre le llamó la atención .“Siempre me gustó la fotografía, era un pasatiempo que tenía yo”, dice Máximo López. Sacaba fotos de lugares emblemáticos y también en eventos familiares como bautizos y matrimonios. Como lograba sacar fotografías de buena calidad, después lo empezaron a llamar para eventos.
En cuanto a las fotos históricas, fueron su pasatiempo, aunque también las vendía. “He visto sus fotos en locales, en restaurantes allá en Santiago centro”, dice Cecilia, su hija. Además, cuenta que su padre se instalaba en una especie de feria costumbrista los fines de semana a vender sus fotos: “Llegaba gente que se pasaba el dato, extranjeros a buscar las fotos”.
Máximo López fue el creador de la insignia del colegio Clérigos de San Viator, en la comuna, donde siempre ha vivido. Dice que es el único reconocimiento que le han hecho y que nadie lo ha llamado para reconocerlo de forma oficial. Además, sus libros siempre fueron autogestionados, en compañía de Ayán Quintana, otro conocido fotógrafo de la comuna.
Hoy en día, Máximo López sigue vendiendo sus fotos en una feria en la intersección de Arturo Prat con Eyzaguirre. Allí se instala los días domingos, con su registro histórico que permite preservar la memoria de Puente Alto.
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