Hace más de 20 años Melyna Montes se instaló en el sector de Bajos de Mena y no se ha movido. Le gustaba el lugar, le recordaba su infancia en Parral, su tierra natal. Hoy es un rostro reconocido de Bajos de Mena TV, tanto que hasta le hicieron un mural divino, como dice ella.
Todo comenzó con una reunión en Bajos de Mena. Allí fue Melyna, porque pensaba que era para conversar sobre el tema de las viviendas. Pero se encontró con unos jóvenes que querían hacer un canal de tv para el sector. Ella preguntó si acaso iban a hacer una teleserie, porque en ese caso quería ser la mala, la antagonista. “La mala la pasa chancho toda la teleserie, mira: se come a los mejores minos, la mejor ropa, los mejores restoranes, y un puro capítulo queda loca, queda pobre, qué se yo. En cambio, la buena te la sufre toda la teleserie”, bromea Melyna, al igual que aquella vez en donde surgió Bajos de Mena TV.
En esa reunión, se buscaba definir quiénes estaban interesados en el canal y quiénes querían ser rostro. Melyna calzaba en ambas. Dice que Bajos de Mena TV es el 80% de su vida y que es un trabajo totalmente voluntario “Pero el hecho de ver a alguien contento, de poder ayudar, de poder cooperar ya te sientes pagado. El cariño de la gente, cuando voy a la feria, que me abrazan, un beso, un saludo, una selfie y con eso ya me derriten”.
El trabajo de Melyna le ha valido incluso el reconocimiento de algunos medios de comunicación, como aquella
vez en la que se encontraba transmitiendo en vivo un show de talentos de jardines infantiles y colegios, se inició una balacera y no dejó de transmitir. Varios medios la entrevistaron debido a esa proeza, a pesar de que para ella no fue una experiencia satisfactoria: “Me dejó el gusto amargo de que los niños vivieran esa situación. Me dejó ese gusto amargo horroroso que no me gustaría que los niños crecieran y vieran más una situación así”.
Además, con su trabajo Melyna pretende borrar el estigma negativo que tiene Bajos de Mena, que asocia al sector con la delincuencia y las drogas. “A mí me da mucha indignación con los medios de antes porque siempre es lo peor. Si supieran de todo el trabajo y organización que hay”, comenta.
Y en medio de todo su trabajo, Melyna sigue soñando. Sueña con entregar alguna vez un premio en el Festival de Viña. “Para nosotras, las mujeres con sobrepeso es más difícil todo. Entonces yo quiero demostrarle a la gente que sí lo pueden hacer, que los sueños sí se pueden cumplir”, finalizó.
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