Eduardo Ramírez es un puentealtino que nos entrega un gran ejemplo de superación.
Tras quedar sin trabajo luego de ochos años en una pizzería, Eduardo Ramírez decidió emprender en la venta de los dulces, lo cual le ha traído grandes beneficios conseguidos en base a una gran perseverancia.
A los 15 días de quedar sin trabajo empecé vendiendo una cajita de dulces y luego me fui ampliando instalando unas “mesitas”. Hubo que ganarse el espacio porque al principio no nos dejaban vender ahí”, manifestó.
Eduardo está orgulloso del esfuerzo y que ha realizado cada día y lo constante que ha sido para levantar su negocio. “nunca he faltado y si lo hice es por asuntos de viajes. La clave es la perseverancia y también ser ordenado porque muchos se gastan la plata, pero yo tengo una alcancía, dijo.
Además, la venta de dulces no solo le permitió pagar su casa frente al Cerro La Ballena. “también tengo pagado un espacio en la “segunda casita” (cementerio) y he podido viajar a lugares como Calama, San Pedro de Atacama, Iquique, Pozo Almonte y otros más”.
Durante 12 años se levanta cada mañana de lunes a viernes para instalarse desde las 5 AM hasta las 8:45 en el sector poniente del Metro Las Mercedes.
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