Ubicado a la entrada de Pirque, se encuentra el mítico Cristo Negro, un monumento de Jesucristo crucificado erigido hace años, donde cientos de pircanos y puentealtinos van a pedir y agradecer por sus favores, prendiendo velas y colocando placas de favores concedidos. A pesar del sentimiento religioso que inunda este lugar, este cristo se ve rodeado de leyendas que se sumergen en el lado oscuro de las creencias. El lado donde la bondad y el amor desaparece, el lado donde el diablo es el protagonista.
Pirque es un lugar lleno de mitos e historias que se han contado a través de las generaciones de forma verbal, pero muy rara vez llevadas al papel. Por eso, es muy probable encontrar diferentes relatos para darle origen a algún monumento o edificación. El Cristo Negro no es la excepción. Bastantes historias se pueden escuchar sobre el origen de este crucifijo, como, por ejemplo, que un carruaje infernal quemó con su fuego al cristo, dejándolo de ese color oscuro para siempre. Hoy, sin embargo, te contamos la historia que más se acepta y que tiene mayor evidencia. La historia de un pacto con satanás.
Ramón Subercaseaux Mercado, fue un importante político y comerciante chileno, que se hizo dueño de grandes territorios dentro de Pirque. En aquel entonces tampoco era tan difícil, ya que los precios de aquellos terrenos eran muy baratos.
A Don Ramón se le metió en la cabeza la idea de hacer un canal en este sector, pero para lograrlo necesitaría más que un poco de dinero y mano de obra. Necesitaba la ayuda de un ser superior. Fue entonces que concretó una entrevista con el mismísimo diablo y llegaron a un acuerdo donde se realizaría el canal a cambio del alma de Ramón.
En el pacto, ambos pondrían una cuadrilla de trabajadores para llevar a cabo el proyecto y en un recorrido a caballo decidieron cuáles serían los límites de aquel canal. El diablo le dijo a Ramón que el canal partiría a la orilla del río y llegaría hasta la bocatoma, para eso satanás marcó el inicio lanzando un chuzo contra una roca, dejándolo hasta la mitad enterrado. Se dice que hasta el día de hoy puede verse incrustado en la roca.
Desde el comienzo de la construcción del canal, que una vez finalizado en 1834 pasaría a llamarse La Sirena, se produjo un cambio enorme en todo Pirque, puesto que regaría toda la hacienda Subercaseaux y transformaría la vegetación desértica en grandes áreas verdes. Esto mismo llevó a que con los años se pasara de una agricultura tradicional campesina a una actual industria agricultora capitalista.
El plazo del pacto se concretó y el diablo fue en busca de Don Ramón. Para intentar engañar a satanás, Subercaseaux pidió que lo velaran en vida, pero nadie quiso por miedo a recibir un castigo infernal. Así que se fue a un convento con los frailes de Santiago, para salir de madrugada en un coche a caballo.
En el viaje, que se produjo a eso de las 4 de la mañana, el cochero que llevaba a Ramón sintió una presencia que los perseguía. Al mirar hacia arriba vio una bandada de ángeles negros que los acechaban. En un pestañeo estaba el diablo llevando a Subercaseaux en el hombro, volando hacia su cuadrilla de demonios. Eso ocurrió justo antes de cruzar el puente San Ramón hacia Puente Alto, en la misma altura donde hoy está el Cristo Negro, erigido como un recordatorio constante de las graves consecuencias de hacer pactos con quien no se debe y a la vez como protección para que el diablo no vuelva a pasar hacia Pirque y sus alrededores.
Historia extraída de chiletourspirquemaipo.com
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