El envejecimiento poblacional, es un fenómeno creciente a nivel mundial, por lo que se presentan nuevos desafíos en el abordaje biopsicosocial de esta importante etapa del ciclo vital individual.
Chile se encuentra en una transición demográfica, se plantea que en el 2050 será un país con un 30% de adultos mayores, por lo que será un país envejecido. En este sentido, términos como envejecimiento exitoso, autonomía, prevención, factores de riesgo, estereotipos negativos, discriminación, calidad de la atención, cobran gran relevancia.
Al respecto, la docente de la carrera Técnico en Enfermería del CFT Santo Tomás Puente Alto, Yulizen Alfonso de Armas, explica que el proceso de envejecimiento por su es dinámico e irreversible.
“Depende de factores biológicos, sociales, psicológicos, ambientales, culturales, económicos, así como del estilo de vida, que involucra, además de los hábitos que se han mantenido durante los años vividos. En este sentido, según cómo haya sido la preparación previa para enfrentar esta nueva etapa, será la calidad con la que podamos transitar por ella”.
“La funcionalidad, es el indicador de salud más relevante de este grupo etario”, añade, y explica que en Chile contamos con el Examen de Medicina Preventiva del Adulto Mayor (EMPAM), el cual se aplica a partir de los 65 años, anualmente y no sólo permite pesquisar factores de riesgo o patologías (establecidas pero no diagnosticadas) sino también predice la pérdida de funcionalidad o la detecta en sí misma.
De este modo, se puede clasificar a las personas mayores: Autovalente sin riesgo, con riesgo, en riesgo de dependencia; dependiente leve; moderado, grave y total, para lo cual se aplica, dentro de la evaluación, el Examen de Funcionalidad del Adulto Mayor (EFAM) tomando como criterio la aparente autovalencia.
“Dentro del Rol educativo que desempeña el equipo de Salud, es necesario transmitir confianza y seguridad en la persona mayor, es por esto que debemos expresarles la importancia de continuar planificando su futuro, de trazarse nuevas metas, de generar y mantener redes de apoyo, evitar el aislamiento social integrándose a diferentes grupos y actividades que les sean posibles desarrollar”, enfatiza la profesional.
De esta forma, los profesionales de la salud no sólo se dedican a realizar su trabajo, sino que se transforman en parte de la red de apoyo del adulto mayor, guiándolo y apoyándolo en esta etapa de su vida.
“Concentrarse en lo positivo, cautelar la aplicación de pauta nutricional entregada por el profesional responsable y mantener las medidas de higiene de sueño adecuadas que garantizaran la calidad de la vigilia en su diario vivir, sin descuidar por supuesto, sus controles de salud de rutina. Esos son los objetivos”, afirma la docente.
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