El 05 de febrero se publicaron los resultados del Fondo Solidario de Vivienda, más conocido como subsidio DS49. Muchos puentealtinos y puentealtinas postularon con la esperanza de lograr su casa propia, pero la respuesta, para varios, fue desalentadora.
Portal Puente Alto accedió al testimonio de una de las puentealtinas que postula hace más de 16 años al beneficio y que jamás lo ha obtenido. Según nos cuenta no se cansará hasta alcanzar sus sueños y su historia es fiel reflejo del esfuerzo de muchos vecinos.
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Sueños que no se pueden perder
Alejandra Mena vive en la comuna hace más de 22 años. Ha salido de Puente Alto algunas veces, pero este ha sido su hogar durante mucho tiempo.
La puentealtina es vecina de La Primavera y quedó en la ruina después de un accidente que la mantuvo con discapacidad. Así, tuvo que mantener a su familia y salió adelante de la mano del emprendimiento. Comenzó vendiendo pasteles de choclo, humitas, empanadas, levantó hasta un local de comida rápida y hoy administra una carnicería -con mucho esfuerzo- en el frontis de su casa.
Su experiencia con el subsidio habitacional no ha sido la mejor. “He postulado cinco veces y nunca me lo gano. Siempre ando con los puntos cortitos, a punto. Me piden 1.060 y saqué 960 puntos”, indica Alejandra.
“Empecé con las postulaciones cuando mi hija tenía ocho años y ya tiene 21. Me la sacaron de carga. Después de mi accidente quedamos al aire, no teníamos dónde estar y empezamos a postular: nunca lo ganamos”, agrega.
Alejandra, al igual que muchos, arrienda la casa donde vive. Nos cuenta que hace seis meses ha podido cumplir sagradamente con los pagos gracias al negocio que puso. Antes “trabajaba para pagar la casa”, pues cada peso que ganaba lo debía destinar a ello. “Ya llevamos 6 meses con la carnicería, nos dieron la patente y ahora tengo la confianza de que con esto salgamos adelante”, señala.
“La esperanza de salir beneficiado”
“Uno va con la esperanza de que va a salir beneficiado, tengo la constancia de la libreta, pero te bajan las ganas. Para otros beneficios no alcanza porque no tenemos crédito y no calificamos. Ya llevo más de 16 años y uno pierde la esperanza: nunca voy a tener mi casa propia”
Con esta frase Alejandra resume el significado de un proceso agotador y mantiene en total incertidumbre el qué pueda suceder mañana. El miedo a que en un futuro le pidan la casa es una presión extra que ha debido sostener toda la vida.
Por ello, el sueño de la casa propia, y la esperanza de que llegue, es “algo que llena” .
“La casa propia significa la tranquilidad de poder dormir, creo que es algo que te llena, porque siempre estas viviendo bajo la presión de te saquen de la casa. Llevo varios años, pero en cualquier momento me dicen que hasta aqui llegamos y todo mi sueño se va a perder”, sostiene la puentealtina.
Y agrega: “Sé que hay gente que tiene muchas necesidades más que yo y tampoco han salido beneficiados. Yo postularé de nuevo, no me voy a cansar, voy a seguir adelante hasta que me digan que ahora puedo pedir un credito y por último tener mi casa”.
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