A pesar de ser de distintos laboratorios sus diferencias no son extremas, puesto que todas fueron diseñadas para cumplir la misma función.
Las distintas vacunas que circulan alrededor del mundo fueron creadas para prevenir la gravedad de la infección del Covid-19, ninguna libra a una persona de contagiarse del virus, solo transformaría la sensación de la enfermedad como si fuera “un resfriado común”, por llamarlo de alguna forma.
Vacunas chinas, estadounidenses, rusas, canadienses y otras más son las que se distribuyen en los países para administrarlas en la población, así en Chile llegaron 4: Sinovac (Coronavac); BioNTech/Pfizer; CanSino y Oxford/AstraZeneca.
Con el transcurso de las semanas, estas sustancias químicas se han distribuido por distintos chilenos, que de acuerdo a sus especificaciones y pequeñas diferencias, como su eficacia o sujeto con el que se experimentó, han sido utilizadas.
Diferencias que no desvaloran a las otras
Primeramente, su porcentaje de eficacia hace que se diferencie una vacuna de otra, puesto que la dosis CanSino tiene un 95%, estableciéndose como la de mayor eficacia junto con la Pfizer que presenta un 95%. Les siguen la Sinovac con un 78% y después la AstraZeneca con el 70%.
En este contexto, especialistas ejemplifican que si hay 100 personas con covid, la eficacia del 90% significa que, de haber recibido la vacuna, solo 10 caerían enfermos. La eficacia de la vacuna es la reducción del riesgo, es decir; si te vacunas, se reduce el peligro en un 90% si te vacunan.
Según esto, la conclusión es que independiente de la eficaz de cada una, mientras esté aprobada por las autoridades de salud, toda vacuna será segura y eficiente. Sin importar el origen y la marca, todas cumplirán la misma función de bajar el riesgo de la enfermedad.
Reducción posibilidad de muerte
Si bien esta semana se suspendió la inoculación de AstraZeneca en Puente Alto, puesto que un vacunado sufrió una trombosis, no significa que tenga efectos adversos graves para el organismo, pues tiene muy bajas probabilidades de que eso ocurra recurrentemente.
Para quedar más claros, la dosis de Pfizer reduce en un 98% el riesgo de muerte, Sinovac lo hace en un 97% y AstraZeneca en un 80%. Cansino no tiene un parámetro establecido.
Por consiguiente, no hay vacuna mejor que otra, puesto que cada una está cumpliendo con su rol de disminuir el porcentaje de letalidad de los inoculados, así, mientras más vacunados hayan, más rápido se alcanzará la inmunidad de rebaño, la cual reducirá la propagación del Covid-19.
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