La historia cuenta que justo en la entrada de la comuna se ubicaba un caserío que estaba lleno de estos insectos.
Sin duda alguna, uno de los primeros acontecimientos que conocemos sobre Puente Alto es que durante mucho tiempo recibió el nombre del “Pueblito de las Arañas“. ¿Pero por qué nuestra amada comuna recibió tal epíteto de la sociedad?
En el Itinerario Maipino, el escritor Caupolicán Montaldo narra que solía existir un caserío formado por ranchos de paja y barro. Eran pequeñas viviendas alzadas sin orden ni estructura definida, donde habitaban los inquilinos del fundo al cual pertenecía este terreno, de propiedad de don Carlos Aldunate Solar, quien lo había adquirido de don Ibar Claro.
Entre estas viviendas tejían sus redes una multitud de arañas, que sobre todo en la época templada y calurosa, acrecentaban su prole y su labor. La sequedad del suelo y el material del caserío ofrecían campo propicio a su desarrollo. Le llamaban el pueblo de las Arañas, y como quedaba inmediatamente antes de llegar a la localidad que se formaba, mucha gente no hacía distinción del Pueblo de las Arañas y Puente Alto.
Pero con la venta de estos sitios a don José Luis Coo, desapareció el rancherío con su fealdad y sus insectos tejedores. El nuevo propietario vendió pequeñas parcelas, trazó calles, y permitió la expansión del pueblo hacia ese lado.
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