La noche del 10 de noviembre de 1981, un miembro de la 3ra Compañía de Bomberos de Puente Alto acudió a sofocar un incendio. Era en el camino a Las Vizcachas, justo al frente de la casa del ministro de Relaciones Exteriores, René Rojas Galdames. Cuando llegaron al lugar se encontraron con un panorama aterrador: A un lado de la calle, tres cuerpos yacían envueltos en llamas al interior de un automóvil. Un cuarto, ardía a pocos metros de la escena. “Fue macabro, imagínate unos cuerpos quemándose, y viéndolos a través de las llamas. Además uno de ellos estaba decapitado, palabras exactas no hay para describirlo”, recuerda el bombero que acudió esa noche, y cuyas declaraciones fueron recogidas por La Nación.
Al grupo se sumó personal de la 1ra Compañía de la comuna. En conjunto se preparaban para la acción y buscaban la mejor posición para apagar el fuego. Pero en ese momento, el voluntario recuerda que un hombre se los impidió. “Alto ahí”, les dijo. Al principio, pensó que era una recomendación para evitar los estragos del fuego, pero luego se dio cuenta que no era así. Era un grupo de cinco hombres que portaban pistolas y ametralladoras.
El jefe a cargo de las dos unidades de bomberos les dio la orden de apagar el fuego, pero todo quedó claro. “¡Salgan de ahí, el que da las órdenes soy yo”, respondió el sujeto que pertenecía a la CNI. Al instante, el resto de los agentes los apuntaron con sus ametralladoras.
La versión oficial, entonces, estableció que cuatro jóvenes se encontraban estacionados afuera de la casa del canciller con la presunta intención de realizar un atentado. En ese momento, una patrulla de la CNI pasó por el lugar y les pidió que bajaran del automóvil. Pero se encontraron con una lluvia de balas en su contra. Sin otra posibilidad, los agentes de la dictadura dispararon contra del automóvil que, debido a los disparos, explotó. Luego comenzó el incendio y los cuerpos se calcinaron.
Posteriormente, la Justicia logró determinar que todo se trató de un montaje para encubrir el asesinato de estas personas.
Juan Ramón Soto Cerda
Entre las víctimas de aquella noche se encontraba Juan Ramón Soto Cerda, entonces militante del Partido Socialista y estudiante de Derecho, quien la jornada de ayer recibió el título póstumo de abogado por parte de la Corte Suprema de Justicia, que otorgó dicha distinción a 5 detenidos desaparecidos o ejecutados políticos que figuran en el Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación y que son víctimas de graves violaciones a los derechos humanos entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1990.
El Pleno del máximo tribunal decidió acceder así parcialmente a una solicitud planteada por la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP) y el Colegio de Abogados sobre 15 personas, considerando que las respectivas universidades habían otorgado el título póstumo como reparación por las graves violaciones a los derechos humanos de las que fueron víctimas.
Además, otorgó dicho reconocimiento a :
- Cecilia Gabriela Castro Salvadores era militante del MIR. Fue detenida el 17 de noviembre de 1974 por agentes de la DINA en su domicilio y trasladada al recinto de detención clandestino ubicado en Ñuñoa, y luego al recinto de Villa Grimaldi, donde fue vista por última vez en diciembre de 1974.
- Germán Rodolfo Moreno Fuenzalida era dirigente gremial de Hospital San Borja Arriarán y militante del MIR. Fue detenido el 15 de julio de 1974 en la calle Borgoño al llegar a Independencia y recluido en el recinto clandestino ubicado en Londres N° 38, en Santiago, donde fue sometido a torturas y visto por última vez.
- Patricio Munita Castillo, militante del MIR, fue detenido el 13 diciembre de 1973 en un operativo realizado por miembros del Ejército vestidos de civil y Carabineros en el Convento de los Padres Capuchinos, ubicado Santiago Centro. Al día siguiente se descubrió su cuerpo en la vía pública con múltiples impactos balísticos.
- Marco Orlando Letelier del Solar, militante del PS. El excanciller permaneció detenido entre septiembre de 1973 y 1974 en el regimiento Tacna, la Escuela Militar, la Isla Dawson, la Academia de Guerra Aérea y el campo de prisionero de Ritoque. En 1974 salió exiliado hacia Venezuela y el 21 de septiembre de 1976 fue asesinado en un atentado terrorista con bomba organizado por la Dirección de Inteligencia Nacional en la ciudad de Washington DC, Estados Unidos.
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