La revolución digital ha llegado para abordar uno de los desafíos más críticos en la salud femenina de Puente Alto: el cáncer cervicouterino (CaCu).
Actualmente, el examen de Papanicolaou (PAP) es clave para detectar células cancerígenas, pero enfrenta obstáculos como largos tiempos de espera para obtener resultados y cierta subjetividad en el análisis.
En respuesta a esta problemática, dos profesionales de la salud, Isabel Benjumeda, psicóloga, y Marcela García, matrona, han desarrollado una innovadora solución que promete mejorar la eficiencia y reducir significativamente los tiempos de espera.
El proyecto, respaldado por CORFO, comenzó en la Región de la Araucanía y ahora tiene su mirada puesta en Puente Alto, una comunidad que demanda soluciones de salud accesibles y efectivas.
Puente Alto, como una de las comunas más grandes y pobladas de Chile, enfrenta desafíos únicos en el acceso a la salud. La digitalización de las muestras de PAP ha permitido crear una base de imágenes que servirá como base para desarrollar un software de detección temprana del CaCu.
Los profesionales de la salud de la comuna podrán acceder fácilmente a esta base de datos, lo que facilitará la obtención de datos clínicos de las pacientes y permitirá un diagnóstico certero y objetivo.
El proyecto, que se inició en Pucón, se ha trasladado a Puente Alto en colaboración con la Corporación Municipal. Las fundadoras tienen grandes ambiciones para la comunidad, con proyecciones a nivel nacional e internacional.
El PAP digital se erige como la clave para detectar tempranamente el cáncer cervicouterino y marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de las mujeres que residen en esta comunidad. Con esta innovación, se espera reducir la tasa de mortalidad y mejorar la salud de las pacientes afectadas en Puente Alto y más allá.
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