Santos Daladier Rubio Morales, cantor, poeta y guitarronero, fue un destacado exponente de la música popular chilena, dedicando su vida a preservar y transmitir las tradiciones del canto a lo poeta y el guitarrón en su natal Pirque.
Santos Rubio, nacido el 4 de diciembre de 1938 en La Puntilla, Pirque, fue un artista inigualable y multifacético que dedicó su vida a la música y las tradiciones chilenas, especialmente el guitarrón chileno. Su ceguera, que lo acompañó desde el primer año de vida, nunca fue un impedimento para su talento musical. Rubio creció en una familia de 13 hermanos, y al igual que su hermano Alfonso, se destacó como payador y poeta popular, oficio que lo conectó profundamente con las tradiciones del “canto a lo divino”.
Desde joven, Santos Rubio mostró una notable habilidad para tocar diversos instrumentos, entre ellos la guitarra, el arpa, el acordeón y, sobre todo, el guitarrón chileno, que adoptó a los 15 años y del que se convirtió en un referente. Fue discípulo de reconocidos músicos, como Juan de Dios Reyes, y se nutrió de la influencia de su abuelo y otros cantores de su comunidad, quienes le transmitieron los saberes del canto a lo divino en las vigilias y velorios de angelitos, tradicionales en el campo chileno.
Rubio fue un precursor en la difusión de la música popular chilena. Trabó amistad con figuras como Violeta Parra y Víctor Jara, y en los años ’60 comenzó a grabar discos que ayudaron a inmortalizar sus versos y su estilo único. Entre sus colaboraciones más emblemáticas se encuentra su participación en “Canto por travesura” (1973) junto a Víctor Jara y Pedro Yáñez. En 1981, fue parte del disco “Encuentro de payadores”, un hito en la recuperación de la tradición de la paya durante la dictadura, junto a Benedicto “Piojo” Salinas, Pedro Yáñez y Jorge Yáñez.
Uno de los mayores logros de Santos Rubio fue acercar las tradiciones del canto a lo poeta y el guitarrón a espacios académicos. Durante varios años enseñó en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, compartiendo su conocimiento con nuevas generaciones y reafirmando el valor cultural del guitarrón. Entre sus obras más destacadas se encuentran el disco “El guitarrón chileno, herencia musical de Pirque” (2000) y el casete “Cuatro payadores chilenos” (1990), donde improvisa junto a su hermano Alfonso y los hermanos Yáñez.
El talento y la dedicación de Rubio fueron reconocidos oficialmente en 2004, cuando recibió el Premio a la Música Presidente de la República. Durante una celebración en el Encuentro Nacional de Guitarroneros en Pirque, Rubio agradeció a su tierra natal: “Siempre voy a ser de aquí, no más, de Pirque… este premio siempre va a estar aquí para la gente de Pirque”. Santos Rubio falleció en su querida Pirque el 24 de mayo de 2011, dejando un legado invaluable que continúa vivo en la memoria de su comunidad y en cada acorde del guitarrón chileno.
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