La historia de una comuna que nació unida a Puente Alto y floreció como uno de los sectores más poblados de Santiago.
La Florida, una de las comunas más emblemáticas de Santiago, comenzó su camino hacia la autonomía unida a Puente Alto. El 28 de noviembre de 1899, mediante un decreto oficial, se estableció su constitución como comuna, inicialmente dependiendo administrativamente de la comuna de Puente Alto y del Departamento de La Victoria. Este vínculo marcó los primeros pasos de una zona que pronto encontraría su identidad propia.
Los orígenes de La Florida: agricultura y viñas
En sus inicios, La Florida era un sector eminentemente agrícola, conocido por sus vastos viñedos y producción vitivinícola. La llegada del ferrocarril en 1891 favoreció el transporte de sus productos agrícolas hacia Santiago y otros mercados, consolidando su importancia económica en la región.
Fue en 1900 cuando la comuna dio un paso clave hacia su autonomía con la creación de la Ilustre Municipalidad de La Florida. En su primera elección, los propietarios agrícolas de la zona, apenas 52, eligieron como primer alcalde a Vicente Valdés Bascuñán. Sin embargo, en 1927, la comuna fue disuelta y pasó a formar parte de Ñuñoa. No sería hasta 1935 que La Florida recuperaría su estatus de comuna mediante la Ley 5.488.
Transformación y expansión urbana
Durante la primera mitad del siglo XX, La Florida inició una transformación significativa. Aunque inicialmente rural, a partir de la década de 1940 comenzó a poblarse, con sectores como Vicuña Mackenna y Walker Martínez liderando el desarrollo urbano. Este crecimiento fue impulsado por la migración interna en Chile, que buscaba en La Florida un espacio residencial accesible.
En las décadas siguientes, la comuna se consolidó como un punto estratégico entre Santiago y Puente Alto, con la estación de Bellavista como eje comercial y de transporte. Para 1960, el Estado comenzó a invertir en viviendas sociales, marcando el inicio de un auge poblacional que, hacia los años 70, atrajo también al mercado inmobiliario privado.
Un legado de familias y viñedos
Los nombres de las primeras familias propietarias de fundos en La Florida aún resuenan en sus calles principales. Terrenos como Florida Alto de Elvira Ossa de Cruchaga y Santa Sofía de Lo Cañas de Carlos Walker Martínez dieron origen a los actuales barrios y avenidas.
La Florida dejó atrás su dependencia de Puente Alto para convertirse en una comuna vibrante y autónoma, conservando en su memoria las raíces agrícolas que la definieron en sus primeros años. Hoy, su historia es testimonio del desarrollo urbano y social que la ha convertido en uno de los pilares de Santiago.
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