En Puente Alto sabemos de historias de superación. Una comuna que desde sus inicios ha trabajado de manera colectiva buscando un mejor vivir y en ello han sido importantes los avances logrados desde lo gubernamental como también de las instituciones académicas que llegan hasta esta zona sur de la capital.
La historia de Rosa Espinoza Valenzuela es un claro ejemplo de lo plasmado. Con 33 años se decidió a estudiar. Con sueños, anhelos, metas y cambios en la calidad de vida, para ella, su pareja y por sobre todo para su hija de 13 años. A través de una beca logró dar con INACAP sede Puente Alto, el instituto que sería su casa estudiantil.
Quien hace cuatro años vive en La Pintana, se enfrentó a altas complicaciones durante la pandemia. Su hija, aún pequeña, tuvo que irse al sur con su abuela mientras ella trabajaba en el hospital Sótero del Río como manipuladora de alimentos, profesión que tomó tras terminar su etapa escolar. Aunque estaba orgullosa de su labor, las circunstancias de la vida le causaron un profundo desgaste emocional, que ella misma relata, diciendo: “me rompieron el alma, el corazón y todo”.
Viviendo sola en una pieza arrendada, continuó trabajando arduamente y logró ahorrar el dinero necesario para postular a un subsidio habitacional. Gracias a su esfuerzo, finalmente pudo cumplir el sueño de tener su propia casa, pero por circunstancias de la vida, tuvo que volver a La Pintana, cerca de su familia, un lugar para nada grato.
Una persona especial para Rosa es su pareja: Cristián Herrera, un Prevencionista de Riesgos. Un hombre de 40 años que la ayudó a reconstruir su vida, impulsándola a dar pasos de superación y ser alguien en la vida. Tras coincidir en Facebook con amigos en común y un fallido intento de conversación, el 25 de noviembre del 2015 en una plaza de Vicente Valdés se conocieron en persona tras enlazar una charla virtual. Lo que ahora se transformó en una relación de 9 años y contando.
En el transcurso del año 2020, Cristián “empezó a decirme que estudie, que estudie. Pero a la vez yo me decía ¿En serio? Si yo no tengo cabeza para esto”, relató Espinoza. Pero, fue tanta la insistencia que se decidió y postuló a una beca:
–Total, a mí no me la van a regalar. Me saqué un 4.9, salí de cuarto. ¿Qué me van a dar una beca a mí po’?– comentó Espinoza.
Ante lo impensado su beca llegó y la felicidad de Cristián parecía tocar el cielo. Tanto fue el entusiasmo que le compró una mochila, cuadernos, lápices y hasta la matriculó en INACAP. “Cada vez que yo me quiero caer, él está ahí para afirmarme. Yo puedo tratarme como la peor cosa del mundo y él siempre va a estar ahí para decirme: no se trate así, usted puede, siga adelante”, comentó Espinoza.
Ahora, Rosa Espinoza Valenzuela se enfrentaba a un nuevo desafío: Analista Programador, la carrera por la que se decidió, pensando en algo que le aportara para el futuro y buscando salir de la cocina. Pero, no todo podía ser alegría. Durante este año sufrió acoso laboral, donde fue diagnosticada con ansiedad, sumado a un difícil momento personal, en su segundo y último año de estudio técnico.
–Accedí a hablar con los tutores, me dieron harto apoyo. Pero, cuando teníamos que disertar yo no lo hacia. Me trababa al hablar, me ponía como un tomate, me daba pánico escénico– Relató sobre que provocó vivir esta situación de acoso dentro de su etapa estudiantil.
A pesar de todo, no se rindió en ningún momento. Su fuerza y lucha característica ante la adversidad es su rasgo más fuerte. 30 fueron quienes comenzaron sus estudios junto a Rosa. A día de hoy son 15 los que siguen estudiando, entre ellos Espinoza, quien ha despertado la admiración de todos por sus grandes esfuerzos a lo largo de estos años y donde ya espera finalizar sus estudios.
A sus 35 años, Rosa Espinoza Valenzuela es un fiel reflejo del conocido dicho “el que quiere, puede”, además de transformarse en un ejemplo a seguir. Un caso muy cercano es con su hija de 13 años, quien cursó octavo año básico logrando un 6.5 de promedio final, donde no pudo contar con la ayuda de su madre para estudiar, pero si cuenta con la inspiración que ella le entrega con su esfuerzo, orgullo y dedicación en el día a día.
A causa de la intriga de su pareja por saber a quién invitaría a su ceremonia de titulación, Cristián ha preguntado en ocasiones sobre a quién invitaría a un momento tan importante como este.
–Yo amo a mi mamá, amo a mi papá. Pero ellos nunca me preguntan cómo me va en el instituto. O que se sientan orgullosos. Y es fome, porque sí me hubiera encantado que estuvieran ellos– Comentó con tristeza el desapego que ha mantenido con su familia, mencionando que las únicas personas que se han sacrificado por ella han sido él: su pareja y su hija.
***
Rosita recuerda como se sintió al momento de ver los positivos resultados de su postulación, al igual que como fueron sus primeros días como estudiante de INACAP y la relación con sus pares.
–Me sentí única. Como grande, como “yo se que te la vas a poder”. Pero… cuando entré a la sala vi tantas cosas: ¿Dónde me vine a meter? Me da lata. Yo no puedo tocar el teclado como todos. Yo sé que mis compañeros dan cero por mí y nadie quería hacer grupos conmigo, pero no me importaba– Recuerda complicada, pero sin darle mayor importancia.
Con las dificultades que ha atravesado en estos años, Rosa ha notado un crecimiento personal que la ha ayudado a pasar y salir adelante en los momentos más complicados. Es sincera, y mencionó que antes dependía emocionalmente de su pareja, pero ahora ha notado mayor independencia de su parte manteniendo un compromiso personal.
“Nunca es tarde para estudiar. A veces los sueños parecen imposibles y la vida te tira al suelo, pero hay que levantarse y seguir. Estudiar te ayuda a salir adelante y a demostrarle a tus hijos que sí se puede. Mi mamá no estudió, pero yo quiero que mi hija vea que su mamá lo logró. Me costó mucho, fui la única mujer entre 30 hombres, pero aquí estoy, casi terminando”, contó Rosa Espinoza Valenzuela, un gran ejemplo de esfuerzo y superación.
¿Te gustó esta noticia?
Recibe las mejores noticias de Puente Alto cada semana directamente en tu correo.
📧 Sin spam • Cancela cuando quieras • +2,500 suscritos


