Arabia Saudí irrumpe en la escena tecnológica global con una lista de compras multimillonaria
Arabia Saudí, bajo el liderazgo del príncipe heredero Mohamed bin Salmán, ha realizado un movimiento audaz para posicionarse como un centro neurálgico de innovación tecnológica. En un acuerdo que ha sacudido la industria, el país ha destinado 80.000 millones de dólares a la adquisición de tecnología avanzada, destacando entre sus compras los chips Blackwell de Nvidia. Estos componentes, considerados como las tarjetas gráficas de inteligencia artificial más avanzadas del mundo, serán empleados por Humain, una empresa saudí controlada por el fondo soberano PIF, como parte de un esfuerzo por diversificar la economía y reducir la dependencia del petróleo.
La ambiciosa apuesta por la inteligencia artificial
En una clara señal de su intención de liderar la industria tecnológica, Arabia Saudí recibirá 18.000 unidades de los codiciados chips Blackwell, cuyo precio se estima entre 30.000 y 40.000 dólares cada uno. Estos chips son esenciales para los superordenadores que entrenan la inteligencia artificial generativa más avanzada del planeta, marcando una significativa incursión del país en el ámbito de la IA.
Jensen Huang, CEO de Nvidia, se desplazó a Riad para cerrar el trato, subrayando la importancia de esta alianza. Huang manifestó que estos chips son fundamentales para que Arabia Saudí se convierta en un referente global en inteligencia artificial, reduciendo su dependencia del petróleo como su principal fuente económica.
Proyectos faraónicos: infraestructuras futuristas y ciudades subterráneas
Además de la tecnología, Arabia Saudí ha firmado contratos de infraestructuras por 2.000 millones de dólares con empresas estadounidenses. Entre estas iniciativas se incluyen la construcción del Aeropuerto Internacional Rey Salman, la innovadora Qiddiya City, y The Vault, una ciudad subterránea con un presupuesto de más de 500.000 millones de dólares, diseñada para albergar centros de datos, laboratorios de IA y viviendas de última generación.
Estos proyectos reflejan una visión de futuro que va más allá de simplemente adquirir tecnología. Arabia Saudí aspira a establecerse en lo más alto de los rankings tecnológicos a través de desarrollos urbanísticos que combinen tecnología y vanguardia.
Estrategias geopolíticas y reacciones internacionales
El acuerdo entre Arabia Saudí y Nvidia también tiene importantes implicaciones geopolíticas. En un momento en que Estados Unidos está restringiendo la exportación de chips avanzados a China, Arabia Saudí encuentra una oportunidad para abrirse camino en el mercado internacional. “Si no vendemos nosotros, otros lo harán”, señaló Huang, destacando la necesidad de explorar nuevos mercados ante las restricciones impuestas sobre el gigante asiático.
A pesar de la apertura de nuevos horizontes, la decisión de Estados Unidos de proporcionar tecnología puntera a Arabia Saudí ha generado críticas de organizaciones como Amnistía Internacional, que cuestionan la idoneidad de colaborar tan estrechamente con un régimen con antecedentes en derechos humanos controvertidos.
En este panorama complejo, Arabia Saudí se perfila como un nuevo protagonista en la carrera tecnológica mundial, mientras el resto del mundo observa expectante los resultados de esta ambiciosa estrategia.
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