La inteligencia artificial transforma el mercado laboral, según Geoffrey Hinton
Mientras el mundo celebra los avances de la inteligencia artificial, voces críticas como la de Geoffrey Hinton, conocido como el padre de la IA, comienzan a cuestionar el rumbo que esta tecnología está tomando. Hinton, una figura clave en el desarrollo de redes neuronales que soportan modelos avanzados como ChatGPT y Gemini, advierte sobre los cambios significativos que la inteligencia artificial generativa ya está provocando en el mercado laboral.
Transformación y riesgo en el mercado laboral
Hinton destaca que la inteligencia artificial ha dejado de ser una visión de futuro y está impactando directamente en el presente del empleo. Herramientas como ChatGPT, Copilot y Gemini están desempeñando tareas que antes requerían un equipo completo de profesionales. La capacidad de estas tecnologías para realizar funciones creativas, analíticas y técnicas a una velocidad y costo inigualables plantea una amenaza para profesiones como la programación y la investigación científica.
Un aspecto preocupante, según Hinton, es que las empresas no están esperando a que la inteligencia artificial alcance la perfección. Su funcionalidad rápida y económica justifica a menudo despidos, lo que antes era una ventaja competitiva ahora se percibe como un riesgo para quienes se dedican a trabajos repetitivos frente a un ordenador.
El trabajo que sobrevivirá a la inteligencia artificial
En medio de esta transformación, Hinton señala que los trabajos manuales, como la fontanería, están mejor posicionados para resistir el avance de la inteligencia artificial. Estos oficios dependen de soluciones físicas en entornos impredecibles, habilidades que las máquinas aún no pueden replicar. La necesidad de desplazarse, improvisar y manipular materiales reales otorgan un valor particular a estos trabajos en un mundo cada vez más automatizado.
La amenaza de la singularidad tecnológica
Más allá de los cambios inmediatos en el empleo, la preocupación de Hinton se centra en la posibilidad de alcanzar la singularidad tecnológica, un punto en el que las máquinas no solo igualen sino superen la inteligencia humana. Este escenario podría presentarse en una o dos décadas, provocando un cambio de era. La inteligencia artificial que evoluciona sin intervención humana dejaría de ser simplemente una herramienta, transformándose en una entidad autónoma que redefine cómo funciona nuestra sociedad.
En este contexto, Hinton enfatiza que aquellos trabajos basados en tareas repetitivas frente a un ordenador están especialmente en riesgo. Mientras tanto, quienes poseen habilidades prácticas y de resolución de problemas en el mundo físico podrían encontrar una mayor seguridad laboral en el futuro.
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