El Pueblito de las Vizcachas dio a conocer el balance de su primer año bajo una nueva administración, destacando una serie de transformaciones estructurales que buscan consolidar al parque como un espacio inclusivo, sostenible y con un modelo organizacional centrado en su equipo humano. La institución definió estos avances en torno a tres pilares: inclusión y diversidad, sostenibilidad y fortalecimiento interno.
De acuerdo con el informe, estas tres líneas de acción se tradujeron en avances concretos: nuevas adecuaciones para garantizar accesibilidad universal, la creación de programas sociales y educativos con enfoque territorial, un aumento en actividades que generan recursos propios y un proceso interno que reorganizó equipos y otorgó mayor estabilidad laboral.
Con estas bases, el parque proyecta continuar como un espacio comunitario abierto, con identidad local y una gestión más participativa.



Inclusión y accesibilidad como eje central
Uno de los focos del periodo fue convertir el parque en un espacio accesible para todas las personas. Para ello se creó la Unidad de Coordinación de Inclusión, integrada por profesionales especializados, y se ejecutaron mejoras en infraestructura como la instalación de rampas, adecuaciones en baños y señaléticas inclusivas.
El balance también destacó la puesta en marcha de proyectos inéditos, entre ellos la Zona de Regulación, el Muelle de Kayak Inclusivo y un Programa Piloto de Terapia Asistida con Animales de Granja dirigido a estudiantes de Puente Alto. Estas iniciativas han permitido posicionar al recinto como un referente comunal en materia de inclusión.
Avances en sostenibilidad social, económica y ecológica
El segundo pilar del balance fue la sostenibilidad, abordada desde un enfoque integral. Para ello se creó el Departamento de Sostenibilidad, que articuló acciones en tres áreas.
En el ámbito social, el parque amplió sus programas de educación ambiental, recibió actividades de departamentos municipales y fortaleció vínculos con instituciones educativas y organizaciones civiles.
En el aspecto económico, se impulsó una cartelera permanente de actividades culturales y recreativas que aporta a la vida comunitaria y genera recursos para financiar nuevos proyectos, reduciendo la dependencia de la subvención municipal.
En lo ecológico, el Pueblito avanzó en la reforestación con especies nativas, realizó mejoras estructurales en el vivero, incorporó fauna nativa y desarrolló nuevos programas educativos. Entre ellos destaca “Pueblito en el Territorio”, iniciativa que ha permitido recuperar espacios abandonados, instalar huertos comunitarios y mejorar áreas verdes en distintos sectores de Puente Alto.
Modelo organizacional con foco en las y los trabajadores
El tercer eje del balance apuntó al fortalecimiento interno. La administración informó que este año estuvo marcado por la recuperación del valor del equipo humano, promoviendo ambientes laborales participativos y respetuosos.
Entre las medidas implementadas se encuentran dinámicas de integración, ascensos internos, regularización de contratos y acceso a capacitaciones y cursos gratuitos para todos los equipos.
Según el informe, el Pueblito opera hoy bajo un modelo de liderazgo abierto, en el que distintas áreas participan en la toma de decisiones y en los procesos de mejora.
Con estos avances, el Pueblito de las Vizcachas proyecta un segundo año de gestión enfocado en consolidar lo ya construido: un parque más inclusivo, sostenible y con un modelo organizacional que reconoce el rol fundamental de sus trabajadoras y trabajadores. La administración destaca que estos tres pilares seguirán guiando el desarrollo del recinto para fortalecer su función comunitaria y su aporte a la calidad de vida en Puente Alto.
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