La antigua bodega de vinos San Carlos, conocida popularmente como El Castellón, forma parte del patrimonio histórico de Puente Alto desde fines del siglo XIX. Su origen se remonta a 1895 y su estructura, ubicada en Avenida San Carlos a pasos del Metro Las Mercedes, fue durante décadas uno de los ejes productivos del sector.
En su época de mayor actividad, la viña de aproximadamente 75 hectáreas alcanzó una producción que superaba los 300.000 kilos de uva al año, destinados principalmente a variedades como Pinot, Cabernet y Borgoña. Bajo la administración del empresario e ingeniero José Luis Coo, el predio fue ordenado en distintos lotes donde se levantaron la casa patronal, los parques y la bodega de vinos, configurando un complejo agrícola y residencial característico del periodo.
Con el paso del tiempo, la industria comenzó a enfrentar mayor competencia y cambios en su gestión. En 1948 el recinto fue vendido y orientó su producción hacia vinos de menor costo, actividad que se mantuvo durante tres décadas. Finalmente, en 1978 la bodega cerró sus puertas y tanto la infraestructura como los terrenos que la rodeaban quedaron abandonados.
El valor patrimonial del conjunto fue reconocido oficialmente en 1995, cuando la bodega y el parque circundante fueron declarados Monumento Histórico Nacional. Sin embargo, el deterioro acumulado llevó a que en 2016 el parque perdiera esa categoría, mientras que la bodega continúa hasta hoy protegida bajo esa declaración.
El Castellón permanece como uno de los vestigios más relevantes de la historia vitivinícola de Puente Alto y un recordatorio del desarrollo agrícola que caracterizó a la zona en los inicios del siglo XX.
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