Lejos de ser solo una obligación tributaria, la formalización puede transformarse en una herramienta clave para el crecimiento de los emprendedores. Así lo explica Karen Otarola, parte del equipo de Contabílizate, quien trabaja a diario acompañando a negocios que dan el salto desde la informalidad hacia una estructura Pyme.
Durante años, la idea de formalizar un negocio ha estado rodeada de mitos. El más común, según explica Karen Otarola, es creer que formalizarse significa únicamente “empezar a pagar impuestos”. Sin embargo, la experiencia demuestra que este paso es mucho más profundo y estratégico.
“Formalizarse es crear uno de los pilares básicos para sostener un crecimiento real. No es un castigo, es una herramienta”, señala.
Acceso a financiamiento y nuevas oportunidades
Uno de los beneficios más inmediatos de dejar la informalidad es la posibilidad de acceder a créditos y financiamiento. Sin iniciación de actividades ni estados financieros formales, los emprendedores quedan fuera del sistema.
“Muchos de nuestros clientes han podido acceder a créditos comerciales e incluso hipotecarios, acreditando renta bajo una estructura bien planificada. Eso en la informalidad simplemente no existe”, explica Otarola.
Más confianza y mejor imagen de marca
La formalización también impacta directamente en la percepción externa del negocio. Clientes, proveedores y entidades financieras tienden a confiar más en empresas que operan bajo una estructura legal clara.
“Una Pyme formal transmite seriedad. Mejora la credibilidad y fortalece la imagen de marca”, agrega la especialista.
Crecer sin miedo y con respaldo
Otro punto clave es la tranquilidad. Operar informalmente implica un riesgo constante de sanciones, multas o problemas tributarios que frenan el desarrollo del negocio.
“Cuando un emprendedor se formaliza, deja de trabajar con miedo. Eso muchas veces permite que el negocio se transforme en su actividad principal y no en algo secundario o inestable”, comenta Karen Otarola.
Orden financiero: una obligación necesaria
La formalización obliga a llevar un control financiero real, algo fundamental para evaluar la salud del negocio.
“Separar las finanzas personales de las de la empresa no es una opción, es una obligación. Y ese orden permite saber si el negocio es realmente rentable o no”, enfatiza.
Dejar la informalidad para crecer
Desde la experiencia de Contabílizate, el mensaje es claro: la informalidad no protege al emprendedor, lo limita.
“La formalización, bien asesorada, no es un riesgo. Es una herramienta estratégica para crecer con respaldo contable y tranquilidad tributaria”, concluye Karen Otarola.
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