Un equipo de 36 funcionarios y 4 voluntarias, liderado por el alcalde Matías Toledo, instaló puestos de salud y apoyo logístico en las zonas más críticas de la Región del Biobío.
Ante los incendios de gran magnitud que se produjeron en enero, Puente Alto no dudó en acudir al llamado de ayuda, demostrando una empatía a cientos de kilómetros de distancia. Los profesionales de salud de Puente Alto instalaran un centro de atención en el lugar donde se quemó el CECOSF de Ríos de Chile. Este funcionó bajo la modalidad de un SAPU provisional con turnos 24/7, brindando soporte continuo en una zona donde los servicios locales estaban colapsados por la emergencia, atendiendo a más de 100 personas.
Vocación sin fronteras territoriales

El incendio forestal que comenzó el 18 de enero en las regiones del Biobío y Ñuble desató una emergencia catastrófica, con decenas de focos activos, más de 40.000 hectáreas afectadas y declaratorias de Alerta Roja.
La respuesta de la comuna se fundamentó en un sentido de responsabilidad que traspasa los límites municipales. Así lo explicó Sebastián Martínez, subdirector de Servicios Críticos y Operativos de la Dirección de Salud de Puente Alto:
“Entregamos nuestro apoyo a los vecinos y vecinas con la misma convicción y compromiso con que servimos a cada puentealtino”.
Este compromiso se materializó el 20 de enero, cuando una caravana conformada por 36 funcionarios municipales y 4 vecinas voluntarias salió rumbo al sur, deteniéndose en Lirquén, junto a la población Ríos de Chile. Allí, junto al alcalde Matías Toledo, se unieron a profesionales de la salud, equipos de emergencia y dirigentes sociales locales.
La Subdirección de Servicios Críticos y Operativos tuvo una eficiente articulación de emergencias, tras coordinar acciones con las autoridades de Penco la noche del martes 20, el miércoles 21 a primera hora el puesto de salud ya estaba totalmente operativo.
Atención médica 24/7 en el epicentro de la tragedia

Uno de los hitos más relevantes de la misión fue la instalación de una infraestructura de salud permanente para atender a los damnificados, reemplazaron el Centro Comunitario de Salud Familiar (CECOSF) en Ríos de Chile. La doctora Nathaly Wood, subdirectora de Estrategias Territoriales de la Dirección de Salud, detalló la operatividad del servicio:
“Habilitamos una clínica móvil que funcionó como puesto de salud en Ríos de Chile; realizamos procedimientos médicos, curaciones y atención de quemaduras; atendimos a más de cien pacientes.”
Este centro de atención funcionó bajo la modalidad de un SAPU provisional con turnos 24/7, brindando soporte continuo en una zona donde los servicios locales estaban colapsados por la emergencia.
La planificación fue clave para que la ayuda fuera efectiva y no entorpeciera las labores de rescate. Manuel Chipoco, Coordinador de la Central de Ambulancias, relató la experiencia del equipo de avanzada:
“Salimos rumbo al sur sin saber exactamente a qué nos enfrentaríamos; sin embargo, la convicción de ayudar se mantuvo firme hasta el final. El liderazgo del equipo y la experiencia de muchos de nosotros en emergencias, incluidos bomberos, permitió que cada acción fuera planificada y responsable.”
Un despliegue que continúa

El trabajo no se limitó a la atención clínica. Cada voluntario, junto al alcalde, se involucró en tareas físicas intensas: descarga de suministros con las manos adoloridas, remoción de escombros para abrir caminos y el acompañamiento humano a las familias que lo perdieron todo.
La labor de Puente Alto en el sur no ha terminado: se confirmó que en las próximas semanas los equipos volverán a asistir a la zona para dar continuidad a los tratamientos y al apoyo de las personas damnificadas.




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