Puente Alto tiene mucha historia. Sin embargo, algunas historias pasan desapercibidas o quedan en el olvido. Por eso, nunca está de más revivirlas. Este es el caso de La Farmoquímica, ubicada a un costado de “La Papelera”, en avenida Eyzaguirre.
Este lugar está abandonado a día de hoy y actualmente es propiedad de la misma papelera. Para conocer mejor su historia, toca remontarse a los orígenes de las farmoquímicas de ese estilo en Chile.
En el testimonio de Santiago Navarro, quien trabajó en la planta de Puente Alto, nos indicó que la primera sede se construyó en 1834 en Valparaíso de la mano de Antonio Puccio, quien tiempo después vende esta llamada “botica” a la empresa alemana DAUBE, que luego de la Segunda Guerra Mundial la traspasa a la CORFO. Desde ese momento se empezó a llamar Farmoquímica del Pacífico.
Farmoquímica en Puente Alto
Durante la década del 60 se construyó una sede en Puente Alto, durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva; esta se pensó para la fabricación de agua oxigenada. Su diseño y construcción estuvo a cargo del reconocido arquitecto chileno Sergio Alemparte, que también fue el arquitecto del Costanera Center.
Navarro comentó que la planta se instaló en Puente Alto dada la necesidad de ubicarla en un lugar alejado de la gente, donde existiera una gran alimentación eléctrica y de agua para la producción de agua oxigenada, recordando que en esos años la comuna de Puente Alto no estaba tan urbanizada como lo es actualmente. “Todo esto era potrero; la calle Eyzaguirre era un callejón para carretones, no existía ni el autódromo en las Vizcachas”.
Además, La Papelera tenía un gran interés en que se produjera el peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) en Chile, debido a que el papel se blanquea con este producto. De ahí nació la relación, sumado a que la CMPC contaba con una planta productora de electricidad en Pirque y tenía posesión del canal Eyzaguirre.
El diseño de La Farmoquímica
Lo que más llama la atención a la vista es la torre de La Farmoquímica. La estructura tiene una superficie de 42 metros cuadrados y una altura aproximada de 13 metros. Además, cuenta con tres pisos que formaban parte del proceso de fabricación del agua oxigenada. Está llena de ventanas pequeñas, las cuales servían para que el vapor que se producía pudiera salir. Santiago comentaba que la torre es prácticamente un búnker, por lo que eliminarla sería muy cara: “Tiene vigas de 60 x 80 de puro concreto y fierro”.
El fin de La Farmoquímica
Los años 90 marcaron el cierre de la Farmoquímica, debido a que en esos años los estadounidenses ingresaron al país una réplica del agua oxigenada que era un 75% más barata que la producida localmente.
Esto provocó la quiebra de la planta, que fue adquirida por nuevos dueños, quienes la usaron para producir jabón, pero el negocio no prosperó, por lo que el terreno pasó a manos de un banco prestamista, el cual remató el terreno y este fue comprado por el dueño del fundo Los Coipos, quien usó el terreno para el acopio de maderas, pero con el tiempo se dejó de vender madera y el terreno fue comprado por la papelera, que actualmente utiliza el terreno para guardar camiones de transporte.
Desde el año 2000 que no ha vuelto a utilizase para una actividad comercial; actualmente es un sitio sin vida, el cual ha sido objeto de rayados y de exploraciones urbanas. Se desconoce si se realizará algún proyecto a futuro para tratar de restaurarla.
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