El paso del equipo de Puente Alto CD Femenino a las semifinales de la liga nacional femenina de basquetbol ha reforzado el hecho de que Puente Alto se reconoce como la comuna del deporte, esto al ser la cuna de grandes exponentes del deporte, justamente una de sus más grandes figuras es una deportista, su nombre es Irene Velásquez.
Irene nació en Puente Alto el 8 de febrero de 1932. A los diez años inició en el mundo del deporte, estimulada por quien descubrió en ella un talento inigualable: José Cuevas.
En 1953, Chile organizó el primer campeonato mundial. Nuestro país era considerado como una verdadera fuerza basquetbolista en ambos sexos. Bajo la dirección de la legendaria entrenadora Tonka Karzulovic, las nacionales alcanzaron el segundo lugar, superadas solamente por las norteamericanas. Irene Velásquez no formó parte de esa selección sólo porque todavía era muy joven.
Sin embargo, con el cambio generacional, la alera de Puente Alto se convirtió, junto a Ismenia Pauchard, en la nueva referente de la selección nacional femenina. Posteriormente, obtendría medalla de plata en los Juegos Panamericanos de México de 1955. Fue campeona sudamericana en Quito durante 1956, mientras que dos años después logró el bronce con los Juegos Panamericanos de Chicago.
Debido a su nivel de juego, en 1961 la número 10 de nuestra selección nacional fue destacada por el Círculo de Periodistas Deportivos como “la Mejor Basquetbolista del Año”. El premio se lo entregaron en el entretiempo de un partido a estadio lleno en el Nacional. “En Ñuñoa me ovacionaron cuando recibí el galardón, fue muy lindo”, señaló Irene a una revista de la época. En 1957, ella jugó su único campeonato mundial, disputado en Río de Janeiro, donde las chilenas obtuvieron el séptimo lugar.
Humildad y vinculo con Puente Alto
La basquetbolista puentealtina, Olga Cornejo (75), inició su carrera en el equipo de la Consolidada para luego jugar en la selección de Puente Alto. Allí tuvo la oportunidad de conocer a Irene Velásquez y a otras grandes estrellas del básquetbol nacional. “Nunca fui titular, pero tuve el orgullo de jugar con la gran Irene. Para mí era una admiración, estar ahí con gente que eran estrellas de acá”, indicó.
Aunque Irene era competitiva, fue muy templada en la cancha y salía para quedarse con la victoria, pero no a cualquier costo: era promotora de un juego limpio. “Ella era la humildad en persona. Nunca se creyó que era la “negra linda”, la que jugaba y dejaba la embarrá, nunca, nunca. Es una mujer muy sencilla y humilde de corazón, nunca tuvo afanes de decir “aquí estoy yo, soy la estrella”, comenta Olga Cornejo.
Irene pudo emigrar de Puente Alto. Tuvo muchas oportunidades para hacerlo, pero nuestra comuna era su tierra y el lugar donde estaba su familia: nunca lo hizo. Velásquez dejó el básquetbol en 1970 y luego continuó trabajando en el Juzgado de Policía Local de Puente Alto, donde permaneció por muchos años. Ahora está jubilada y vive con su familia.
En 2014, la Municipalidad de Puente Alto también rindió homenaje a esta basquetbolista ícono del deporte nacional y ahora el Gimnasio Municipal lleva su nombre.

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