La Municipalidad de Peñalolén comenzó esta semana un plan para eliminar rayados y murales vinculados a barras bravas en distintos puntos de la comuna, especialmente en el corredor de Avenida Grecia y en muros del Colegio Mariano Egaña. La iniciativa busca recuperar espacios públicos que, según el municipio, durante años han sido utilizados como una forma de marcar territorio por grupos asociados a la violencia en torno al fútbol.
El alcalde Miguel Concha explicó que la medida no apunta contra un club deportivo ni contra los hinchas del fútbol, sino contra las expresiones de control territorial que, a juicio del municipio, generan temor entre los vecinos. La autoridad sostuvo que los rayados forman parte de un problema mayor, que incluye desórdenes, cortes de tránsito, lanzamiento de fuegos artificiales, enfrentamientos entre grupos rivales e incluso episodios de violencia armada que afectan la tranquilidad de sectores como Lo Hermida y La Faena.
La intervención contempla el borrado de murales y grafitis relacionados con barras bravas, como parte de un plan más amplio de recuperación urbana y seguridad. El municipio señalo que el objetivo es devolver estos espacios a la comunidad y mejorar la imagen de uno de los principales ejes de la comuna, elevando el estándar urbano y evitar que los muros se utilicen para enviar mensajes de intimidación o apropiación del espacio público.
¿Se replicara el plan en otras zonas de Santiago?
La decisión ha abierto un debate que también podría instalarse en otras comunas de la Región Metropolitana, entre ellas Puente Alto. En distintos sectores de la comuna es frecuente encontrar muros, plazas, paraderos y cierres perimetrales con rayados alusivos a barras de clubes de fútbol, algunos de ellos asociados a disputas territoriales entre grupos rivales.
Si bien muchos consideran estas intervenciones como una forma de expresión ligada a la cultura futbolera, otros vecinos sostienen que la proliferación de estos rayados contribuye a la sensación de inseguridad, deteriora el entorno y dificulta la recuperación de los espacios públicos.
La experiencia impulsada por Peñalolén plantea una interrogante que podría generar discusión en Puente Alto: ¿debería el municipio implementar un plan similar para eliminar los rayados de barras bravas y recuperar los espacios públicos? Para algunos, sería una señal clara de que las calles pertenecen a los vecinos y no a grupos violentos. Para otros, cualquier intervención debería ir acompañada de programas de prevención, trabajo comunitario y alternativas para el arte urbano, diferenciando el patrimonio mural del vandalismo asociado al control territorial.
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