Benjamín Eduardo Vergara Meza no necesitó mucho tiempo para entender que el powerlifting era algo más que levantar hierro. Cuando a inicios de 2023 se asomó por primera vez a este deporte de la mano de unos amigos, lo que encontró fue un espejo: una disciplina que exige tanto carácter como músculo, tanto constancia como fuerza bruta. Tenía claro, casi desde el primer día, que aquí se quedaría.
Criado en Puente Alto, Benjamín lleva su barrio en cada levantamiento. “Vengo de un entorno donde hay que luchar por las cosas, donde nadie te regala nada”, dice. Esa escuela de vida, la del esfuerzo sin atajos se convirtió en la base de su mentalidad deportiva. “Mi familia y mi gente han sido un pilar fundamental, porque en los momentos más duros son ellos los que te sostienen. Esa fuerza es la que llevo conmigo cada vez que me paro frente a la barra.” comentaba el joven.
Un título que lo confirma todo
El momento en que aseguró el primer lugar en el campeonato nacional de powerlifting fue, según sus propias palabras, “una mezcla de emociones imposible de explicar en una sola palabra”. Orgullo, alivio, gratitud. Pero sobre todo, la confirmación de que cada sacrificio había tenido sentido.
Porque los sacrificios existen. Mientras otros descansan o salen, Benjamín entrena, estudia o trabaja. No lo vive como una pérdida: “Cada decisión que tomo tiene un propósito”, afirma. Las lesiones también han estado ahí, sumándose a la dificultad de sostener todos los ámbitos de su vida al mismo tiempo. En esos momentos de duda y frustración, el joven atleta tomó una decisión que lo define: seguir avanzando.

Un día típico en la vida de Benjamín no deja espacio para la improvisación. Se levanta temprano, organiza su tiempo entre el estudio, el trabajo y el entrenamiento, y en cada sesión en el gimnasio tiene un objetivo preciso. La alimentación y la recuperación son tan parte de la rutina como el hierro: “Es un estilo de vida completo, no solo un deporte”. Y cuando llega el momento de enfrentar una barra cargada al máximo, su preparación psicológica es tan característica como efectiva: empieza a cantar su canción favorita y entra en un estado de concentración total. “En ese momento todo se apaga. La presión no desaparece, pero la transformó en energía. Ahí no hay dudas, no hay miedo, solo hay una misión: levantar la barra.”
El Sudamericano y un sueño sin techo
Ahora los ojos de Benjamín apuntan al Campeonato Sudamericano de Powerlifting. La planificación se ha vuelto más precisa, cada detalle cuenta, y el trabajo junto a su entrenador permanente en su proceso cobra más relevancia que nunca. “Ya no se trata solo de entrenar duro, sino de entrenar inteligente”, afirmaba.
Y más allá del continente, el horizonte es el mundo. Benjamín se visualiza en un campeonato mundial, no solo participando, sino siendo competitivo de verdad.
Para los jóvenes de Puente Alto que sueñan con el deporte de alto rendimiento, su mensaje es directo y sin adornos: que no dejen que nadie les diga hasta dónde pueden llegar, que disfruten el proceso, que los momentos difíciles son los que realmente forman el carácter. “Si de verdad lo quieren, si están dispuestos a darlo todo, entonces no hay sueño que les quede grande.”
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