El ambicioso plan incluye obras en 19 aeropuertos, con infraestructura clave en Rapa Nui, Antártica y más.
El gobierno de Gabriel Boric presentó el Plan Aeropuertos para Chile 2030, prioritario para este gobierno, y una estrategia monumental que contempla inversiones por USD $3.300 millones para transformar la conectividad aérea del país. Este programa busca modernizar y expandir la red aeroportuaria nacional, beneficiando directamente a regiones desde Arica hasta la Antártica, con un impacto en el desarrollo económico, turístico y social.
Conexión estratégica de norte a sur
La ministra de Obras Públicas, Jessica López, destacó que la iniciativa apunta a fortalecer la infraestructura de los principales aeropuertos comerciales del país: “Queremos asegurar una conectividad efectiva y robusta, que sea el motor del desarrollo de cada región”, afirmó.
El plan abarca mejoras en terminales, pistas y áreas de estacionamiento de aeronaves, con USD $1.500 millones aportados por la Dirección de Aeropuertos y USD $1.800 millones a través del sistema de concesiones. Esto incluye la ampliación de aeropuertos internacionales como Arturo Merino Benítez (AMB) y la transformación de aeródromos clave, como Torquemada en Valparaíso, que pronto recibirá vuelos comerciales.
Inversiones icónicas
Entre los proyectos más destacados, se encuentran:
- Aeropuerto Mataveri en Rapa Nui: USD $112 millones para un terminal provisorio.
- Aeródromo Teniente Marsh en la Antártica: USD $53 millones para reforzar la presencia chilena en el continente blanco.
- La futura licitación de la Red Aeroportuaria Sur, que integrará Pichoy, Cañal Bajo, El Tepual y Mocopulli, con obras programadas para 2027.
Además, aeropuertos regionales como Chacalluta (Arica) y Diego Aracena (Iquique) estarán listos este verano tras sus ampliaciones, posicionando al norte como puerta de entrada para el creciente flujo internacional.
Con este plan, Chile no solo busca modernizar su infraestructura aérea, sino también responder a un aumento proyectado en la demanda de pasajeros, consolidando al país como un destino atractivo para el turismo y la inversión.
Actualmente, el Aeropuerto Arturo Merino Benítez (AMB) maneja alrededor de 30 millones de pasajeros al año, pero con las ampliaciones previstas, podría superar los 40 millones hacia 2030, colocándolo a la altura de aeropuertos líderes como Guarulhos (Brasil) y El Dorado (Colombia), que manejan entre 35 y 50 millones de pasajeros anuales.
Chile planea invertir USD $3.300 millones, lo que equivale a aproximadamente USD $170 por habitante (considerando una población de 19,5 millones). En comparación, Brasil, que ha ejecutado modernizaciones aeroportuarias masivas, invirtió cerca de USD $200 por habitante en los últimos 10 años.
Con las obras, Chile fortalecerá su red internacional, que incluye aeropuertos como AMB, Diego Aracena (Iquique), Chacalluta (Arica) y Mataveri (Rapa Nui). Esto coloca a Chile con al menos 7 aeropuertos preparados para vuelos internacionales, un número competitivo frente a países como Colombia (8) o Argentina (10).
Chile destaca por su modelo de concesiones, con más del 50% de la inversión aeroportuaria proveniente de este sistema. Es uno de los líderes regionales en esta estrategia, junto con Brasil, que privatizó parte de su red para modernizar sus principales terminales.
Con estas inversiones, Chile podría consolidarse entre los tres países mejor conectados de Sudamérica, después de Brasil y Colombia, superando a Perú y Argentina en términos de modernización y capacidad relativa de su red aeroportuaria.
Estos datos subrayan el nivel estratégico del plan chileno, que no solo busca satisfacer la demanda nacional, sino también posicionar al país como un hub aéreo competitivo en la región.
¿Qué opinas? ¿Será suficiente esta inversión para que Chile alcance a sus vecinos en conectividad aérea?
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