Lo que comenzó como una visión ambiciosa hoy es una de las historias empresariales más llamativas del ecosistema chileno. Matías Muchnick, fundador y CEO de NotCo, ha sido protagonista de un proceso que mezcla ciencia, tecnología y una redefinición completa de cómo se conciben los alimentos.
En el conversatorio El Bien Común, organizado por el Observatorio de la Conciencia Empresarial, Muchnick repasó no solo el presente de la compañía, sino también uno de los momentos más decisivos de su trayectoria: su regreso a Chile tras cinco años viviendo en Nueva York.
“También era importante volver a Chile para transformar un poco la compañía”, reconoció el ejecutivo. La decisión no fue trivial. Implicó revisar el rumbo del negocio, repensar estrategias y, según sus propias palabras, vivir un proceso “medio refundacional”, tanto a nivel personal como empresarial.
El escenario, admite, fue complejo. “Fue un momento bastante duro”, explicó, aludiendo a la necesidad de proyectar qué tipo de compañía querían construir hacia el futuro. La pregunta no era menor: qué cambiar, qué mantener y cuáles eran las “semillas” que debían plantar para los años siguientes.
Sin embargo, el diagnóstico actual es diametralmente distinto. Muchnick asegura que la empresa atraviesa el mejor momento de su historia. “La compañía está en el mejor momento que ha estado”, afirmó, destacando avances recientes que —según dijo— incluso lo han sorprendido.
La larga apuesta por la Inteligencia Artificial
Uno de los pilares centrales del relato de Muchnick es la Inteligencia Artificial. Mucho antes de que el concepto se instalara en la conversación pública, NotCo ya destinaba recursos millonarios al desarrollo de algoritmos y sistemas de datos.
Durante cerca de una década, la firma trabajó en la construcción de su propia tecnología, recopilando información sobre ingredientes y combinaciones que, según el CEO, ni siquiera las grandes compañías del rubro manejaban. “Recolectamos datos que incluso las empresas que venden esos ingredientes no tienen”, sostuvo.
El objetivo no era únicamente técnico. La IA buscaba representar la percepción humana: sabor, aroma, textura, color y, especialmente, la conexión emocional con los alimentos. Una lógica que apuntaba a algo más profundo que la simple formulación de productos.
Mientras la tecnología se desarrollaba, Muchnick recuerda que recorría compañías de consumo masivo explicando su propuesta. El mensaje era directo: una nueva forma de investigación y desarrollo, más rápida y eficiente, capaz de resolver en meses problemas que tradicionalmente tardaban años.
Hoy, reconoce, la IA forma parte de su rutina diaria. Herramientas como ChatGPT, comenta, se han convertido en apoyo habitual para analizar ideas, discursos y enfoques estratégicos. Más que reemplazar decisiones, afirma, permiten salir del “dominio del conocimiento” propio y ampliar perspectivas.
Una industria en transformación
El crecimiento de NotCo no ocurrió en un vacío. Muchnick describe una “tormenta perfecta” en la industria alimentaria: productos cada vez más genéricos, mayor presión regulatoria y un entorno global marcado por conflictos y cambio climático.
En ese contexto, explica, las empresas comenzaron a enfrentar desafíos inéditos, desde reformular productos hasta replicar experiencias sensoriales en escenarios productivos complejos. Allí, sostiene, NotCo encontró un espacio natural para ofrecer soluciones.
Según el ejecutivo, ese proceso los llevó a trabajar con algunas de las compañías más grandes del mundo, transformando conversaciones técnicas en decisiones estratégicas de alto impacto.
Más allá de los números, la historia de Muchnick refleja una tendencia cada vez más visible en el ecosistema emprendedor chileno: proyectos nacidos localmente, pero concebidos desde el inicio con ambición global y fuerte base tecnológica.
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