Lo que comenzó como una pequeña “picada” en Bellavista hoy es una franquicia en expansión. La historia del “Rey de las Micheladas”, emprendimiento liderado por Ignacio Orellana, fue recogida por BioBioChile, medio al que el joven empresario relató cómo una idea simple terminó convirtiéndose en un negocio con 21 locales.
El proyecto nació en 2024 en un reducido espacio ubicado en Pío Nono 105, Recoleta, bajo una premisa clara: ofrecer precios accesibles con un producto protagonista, las micheladas. La receta —limón, sal, merkén, salsa inglesa y pinchos de camarón— rápidamente captó la atención del público.
“Partimos con la idea de que, si nos iba bien, podríamos abrir uno o dos locales más. Pero todo explotó demasiado rápido”, contó Orellana a BioBioChile. Un episodio marcó el punto de inflexión: una jornada de lluvia torrencial con el local lleno y filas de clientes esperando. “Ahí entendimos que esto había pegado de verdad”, recordó.
El crecimiento fue impulsado principalmente por el boca a boca y las redes sociales. En pocos meses abrieron un segundo local y luego comenzaron a expandirse a comunas como Maipú, Providencia, Ñuñoa y San Bernardo, además de sumar presencia en centros comerciales como Mall Plaza Tobalaba.
Pero detrás del éxito hay una historia familiar. Ignacio creció trabajando en La Vega, donde su familia ha estado ligada al comercio por generaciones. Allí aprendió desde niño sobre ventas, abastecimiento y atención de público, experiencia que luego trasladó al rubro gastronómico.
“Soy cuarta generación de comerciantes en La Vega. Todo lo que sé de negocios parte ahí”, explicó al medio. También destacó el rol de su madre, a quien considera clave en el desarrollo del proyecto. “El éxito para mí es compartido con ella”, afirmó.
Así, lo que nació como un pequeño bar de barrio hoy se consolida como una marca en expansión, construida sobre una idea sencilla: precios convenientes, identidad visual llamativa y una comunidad activa en redes sociales.
