Las estafas están en constante evolución, y una de las más preocupantes en la actualidad es la conocida como “la estafa de los 20 euros”. Esta técnica se aprovecha de las facilidades del pago sin contacto, popularizado durante la pandemia del COVID-19, cuando los bancos redujeron el límite de los pagos sin necesidad de PIN de 50 a 20 euros. Esto permite que los delincuentes realicen transacciones pequeñas sin levantar sospechas ni necesidad de autenticación.
Cómo funciona el fraude
Todo comienza con la pérdida o robo de una tarjeta. Los delincuentes aprovechan esta situación para realizar múltiples compras pequeñas, que generalmente oscilan entre 8 y 19 euros, en diferentes establecimientos. Estas transacciones suelen pasar desapercibidas al principio, pero al acumularlas, logran gastar grandes sumas de dinero rápidamente, sin que el titular se percate hasta que es demasiado tarde.
Una experta en seguridad, conocida en TikTok como achoesgratis, detalla que la estrategia de los delincuentes se basa en la facilidad con la que pueden usar tarjetas de crédito o débito en varios comercios sin que se les pida identificación adicional, como el DNI. Esta táctica fue especialmente posible después de que muchos establecimientos dejaran de solicitar identificación para reducir el contacto durante la pandemia.
Medidas de protección
Ante el creciente riesgo de este tipo de estafas, es crucial que los usuarios tomen medidas proactivas para proteger sus finanzas. Una recomendación clave es modificar la configuración de las tarjetas para que siempre se requiera un PIN, sin importar el monto de la compra. Sin embargo, este cambio requiere que el titular acuda personalmente al banco, ya que no todas las entidades lo permiten de forma remota por motivos de seguridad.
Además, es esencial activar las notificaciones bancarias en tiempo real. Esto permite que cualquier movimiento sospechoso sea detectado inmediatamente, dando la oportunidad de bloquear la tarjeta antes de que los estafadores puedan realizar más compras fraudulentas.
Otra estrategia efectiva es el uso de tarjetas virtuales desechables, que pueden ser generadas y eliminadas fácilmente desde las aplicaciones bancarias. Estas tarjetas, ideales para compras por internet, también pueden utilizarse en tiendas físicas a través de servicios como Google Pay o Apple Pay, y presentan un riesgo reducido de fraude debido a su naturaleza temporal y saldo limitado.
Finalmente, se aconseja que en cualquier transacción física el usuario sea quien introduzca la tarjeta en el datáfono y verifique el importe antes de confirmar el pago. Esto ayuda a evitar que la tarjeta pase por manos desconocidas y minimiza el riesgo de ser blanco de estafas.
Conclusión
La importancia de no subestimar las pequeñas compras es vital, ya que estas pueden ser parte de un esquema para vaciar cuentas bancarias en cuestión de minutos. Es fundamental mantener la vigilancia constante sobre las transacciones personales y no dudar en tomar precauciones inmediatamente al detectar alguna irregularidad.
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