Un reciente análisis arqueológico ha descubierto que la zona del Río Clarillo, ubicada en la actual comuna de Pirque, fue habitada desde el siglo VII d.C. por diversas culturas que aprovecharon los recursos naturales locales. Los primeros habitantes, correspondientes al Período Alfarero Temprano, practicaban la recolección de frutos, avenas, bulbos y plantas suculentas, además de dedicarse a la caza de guanacos, coipos, aves y también a la pesca en los cursos de agua cercanos.
Uno de los puntos más importantes en las investigaciones es el sector de El Principal, donde se han encontrado refugios rocosos, herramientas de piedra y fragmentos de cerámica. Un descubrimiento relevante fue el abrigo de Andetelmo, que lleva el nombre de un cacique que lideraba la región en tiempos prehispánicos. Además, el hallazgo de un cántaro con forma de animal, decorado con motivos de origen incaico, confirma la presencia del Imperio Inca en esta área durante el siglo XV, cuando su expansión llegó al centro de Chile.
Los arqueólogos también han identificado referencias a un tambo, una estructura utilizada por los incas para descanso y almacenamiento, que estaba conectada a un camino que cruzaba la región. Esto sugiere que el valle de Pirque formaba parte de una ruta utilizada por el Imperio Inca para consolidar su control sobre estas tierras.
Con la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI, la vida en la región cambió de manera radical. Los habitantes originarios de Río Clarillo y Pirque fueron asignados a encomiendas bajo el control de los colonos Rodrigo de Quiroga y Alonso de Córdoba. Este sistema, que obligaba a los indígenas a trabajar para los encomenderos, contribuyó a la disminución significativa de la población nativa, que fue perdiendo sus costumbres y formas de vida tradicionales.
A mediados del siglo XVII, Juan Fernández de Córdoba, un encomendero destacado, adquirió las tierras de Río Clarillo, consolidando una de las propiedades más importantes de la región. A lo largo del siglo XVIII, estas tierras cambiaron de propietarios varias veces, convirtiéndose en una zona clave para la producción agrícola. El desarrollo continuó en el siglo XIX, con la llegada de Ramón Subercaseaux y su yerno Melchor de Concha y Toro, quienes impulsaron obras importantes como el Puente San Ramón y el Canal de Pirque. Además, Concha y Toro introdujo cepas francesas, lo que marcó el inicio de la famosa viña que lleva su nombre, fundada en 1883.
Durante el siglo XX, Pirque comenzó a transformarse, dejando atrás su identidad agrícola para convertirse en una zona residencial. La Reforma Agraria y la creciente urbanización propiciaron la subdivisión de grandes propiedades, facilitando la expansión de barrios destinados a familias de clase media.
Oficialmente constituida como comuna en 1925, Pirque tuvo una historia administrativa marcada por periodos en los que dependió de Puente Alto y Santiago. Finalmente, en 1933, logró consolidarse como una comuna independiente. Los recientes descubrimientos arqueológicos no solo destacan la rica historia de Pirque, sino que también subrayan la importancia de la comuna como un sitio relevante para el patrimonio cultural chileno.
Fuente: Enciclopedia Digital de Santiago
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