Estos gigantes del océano fundamental en los ecosistemas marinos, influyen en el ciclo de nutrientes y ayudan a mantener el equilibrio natural del mar, además contribuyen a mitigar el cambio climático.
El 19 de febrero se conmemora el Día Mundial de las Ballenas, desde Greenpeace, organización ecologista internacional, promueven el mensaje de la importancia de estos animales y cómo ha sido perjudicado su bienestar frente al actuar de los seres humanos y el cambio climático. A partir de lo propuesto por esta organización te dejamos información y recomendaciones para el apoyo de las ballenas.
¿Por qué se conmemora a las ballenas?
En 1980, el fundador de la Pacific Whale Foundation, Greg Kauffman, instauró esta fecha inamovible que sirviera para tomar conciencia sobre el peligro de extinción de las ballenas jorobadas que viven frente a la costa de Maui, Hawái. Sin embargo, muy pronto, su propósito se expandió y abarcó a todas las ballenas que habitan en los océanos de nuestro planeta. La caza comercial mató 3 millones de ballenas en el último siglo por lo que la organización ecologista señaló que se debe aprender a conocer y cuidar estas especies.
¿Que amenaza la supervivencia de las ballenas?
Actualmente, diferentes especies marinas corren diversos riesgos producto del impacto del cambio climático y del accionar humano:
- Pesca intensiva y salmonicultura
- Búsqueda de hidrocarburos que perturba su hábitat con perforaciones y bombardeos sonoros
- La contaminación acústica que desorienta a los animales
- La contaminación con sustancias tóxicas, entre ellas, vertidos de petróleo, productos químicos, residuos plásticos e industriales
- Intenso tráfico marítimo
- Las capturas de ejemplares que continúan realizando países como Japón, Islandia y Noruega bajo el pretexto de un falso programa científico y pese a que la caza de estos cetáceos está prohibida desde 1986, cuando entró en vigencia una moratoria mundial sobre su caza.
¿Qué puedo hacer para proteger a las ballenas?
De acuerdo con Greenpeace si su hogar que es el océano no está sano, ellas tampoco pueden estarlo. De por sí el cambio climático junto a la contaminación los afectan, disminuyendo la cantidad de alimentos disponible para las ballenas y alterando la temperatura del mar, ambos factores que impactan en su bienestar y comportamiento.
En este sentido, estas son algunas maneras de las que puedes ayudar a proteger a las ballenas:
- Participar en jornadas de limpieza de costas y ríos: Para ayudar a que menos basura ingrese en el agua que ellas habitan.
- Mantenerte informado sobre proyectos que afecten la vida marina: De esa manera, podrás participar de acciones o protestas que frenen estos avances y así preservar su hogar (por ejemplo, de compañías que quieran buscar petróleo o tierras raras en el lecho marino, del tráfico excesivo de grandes embarcaciones en rutas que frecuentan las ballenas, etc.)
- Apoyar la creación de Tratados Globales: Para regular problemáticas que las afectan directamente, como los Tratados de Plástico que son centrales para lograr acuerdos amplios entre naciones que permitan un mayor alcance del cuidado de todo el ecosistema marino se hace prioritario.
- Asociarte a Greenpeace y ayudar a defenderlas: Desde sus inicios, esta organización participó de forma activa de los debates en los organismos internacionales y se manifestó pacíficamente ante las embajadas y los gobiernos de países balleneros para que suspendan la cacería de manera definitiva.
- Avistar ballenas: Si tienes la posibilidad, viaja y asiste a un sitio donde puedas avistarlas. En América Latina se pueden encontrar ocho especies de ballenas: la jorobada, arenquera, minke y de aleta. De acuerdo a la temporada es posible ver ballenas en diferentes lugares. En Chile, puedes ver ballenas azules en la Isla Grande de Chiloé y en el Golfo de Corcovado.
Cuidar a las ballenas es cuidar el planeta
Estos gigantes del océano cumplen un rol clave en la estructura y dinámica de los ecosistemas marinos. Al alimentarse y desplazarse, influyen en el ciclo de nutrientes y ayudan a mantener el equilibrio natural del mar. Además, almacenan grandes cantidades de carbono en sus cuerpos a lo largo de su vida, contribuyendo a mitigar el cambio climático.
Asimismo sus fecas estimulan el crecimiento del fitoplancton, diminutos organismos que producen gran parte del oxígeno que respiramos y que sirven de base para miles de especies marinas. Es decir, cuando protegemos a las ballenas, estamos fortaleciendo toda la red de vida del océano.
También funcionan como verdaderas “centinelas” del mar. Al ser especies sensibles a los cambios ambientales y recorrer enormes distancias entre zonas de alimentación y crianza, pueden alertarnos tempranamente sobre alteraciones en los ecosistemas.
Proteger a las ballenas es, en definitiva, proteger el océano. Y proteger el océano es proteger nuestro propio futuro. Defiende a las ballenas
