El restobar Arrebol nació en marzo de 2025 como el resultado de más de 20 años de experiencia, disciplina y amor por la cocina. Liderado por Yerko Maraboli y su familia, el proyecto apuesta por sabores intensos, respeto por la materia prima y una experiencia que invita a disfrutar sin apuros.
Detrás de cada plato servido en Arrebol hay historia, constancia y una convicción clara: la cocina no es solo un oficio, sino una forma de transmitir identidad y generar encuentros. Así lo explica Yerko Maraboli, fundador del restobar y un apasionado de la gastronomía, el deporte y los desafíos que impulsan el crecimiento personal y profesional.
Aunque su llegada al rubro gastronómico comenzó casi por descarte, “me iba pésimo en matemáticas y fui eliminando carreras hasta llegar a gastronomía”, comenta entre risas; con el paso del tiempo la cocina se transformó en una vocación profunda. Tras más de dos décadas de experiencia, en marzo de 2025 decidió, junto a su señora, lanzarse nuevamente a la aventura de emprender con Arrebol.
La apuesta no tardó en encontrar respuesta en la comunidad. Desde su apertura, la recepción ha sido positiva, reflejada tanto en el feedback directo de los clientes como en las evaluaciones en Google. “Los comentarios nos han ido confirmando que vamos por buen camino”, señala Yerko, destacando que el crecimiento ha sido orgánico y basado en la experiencia que vive cada comensal.
Arrebol ofrece una propuesta gastronómica honesta y de nivel, donde el fuego es protagonista. Cada preparación se realiza con dedicación, sabores intensos y productos cuidadosamente seleccionados —muchos de ellos elegidos personalmente por su dueño—, junto a una atención cercana que invita a quedarse, conversar y disfrutar sin prisas. “No competimos por precio, competimos por autenticidad. Cada plato tiene una historia, un proceso y una intención”, afirma.
La diferencia, explica Yerko, está en el respeto por la materia prima, las técnicas de cocción al fuego, una cocina con identidad propia —lejos de modas forzadas— y una carta en constante evolución. “Aquí no vienes solo a comer, vienes a relajarte”, resume.
Más allá de lo gastronómico, el proyecto también ha implicado sacrificios personales y familiares. Emprender ha significado romper rutinas, ajustar gastos, ver menos a los seres queridos y vivir con las pulsaciones siempre altas. Sin embargo, esos pequeños momentos compartidos cobran un valor especial. “Llegar a casa y recibir el beso de buenas noches siempre reconforta”, comenta.
Arrebol funciona bajo una lógica clara: cocina con cariño, producto de calidad, sabores honestos y una experiencia cercana, principios que buscan mantenerse en el tiempo y marcar un estándar dentro del rubro.
Quienes quieran conocer más del proyecto pueden encontrarlos en Instagram como @arrebol_restobar o contactarlos directamente vía WhatsApp al +56 9 6373 1362, donde comparten novedades, carta y experiencias que siguen construyendo día a día alrededor del fuego y la mesa.
