Eleodoro Hernández Astudillo, más conocido como el Ñato Eloy, es una figura que genera opiniones divididas. Para algunos, es un hombre que carga con las culpas de todos los delitos; para otros, es un delincuente peligroso. Su historia, envuelta en delitos y magia negra, ha perdurado en la cultura popular chilena.
Un Inicio Turbulento
La leyenda del Ñato Eloy comienza con su primer encuentro con la justicia: su negativa a realizar el servicio militar. Este fue solo el inicio de una larga lista de fechorías. Se cuenta que, tras dejar herido a un mayordomo, Eloy cometió numerosos delitos, incluyendo robos y asesinatos. Uno de los relatos más oscuros de su vida lo vincula con violaciones y asesinatos en fundos, donde mataba a los maridos antes de atacar a las mujeres.
Creencias y Magia Negra
Eloy no solo creía en la Virgen del Carmen, sino también en la magia negra. Según la cultura popular, cuando fue condenado a ser fusilado, pidió que solo siete hombres lo ejecutaran. Se dice que, en el momento de su fusilamiento, pronunció unas palabras negras y desapareció sin dejar rastro. Aunque esta historia carece de pruebas concretas, ha alimentado su mito.
El Terror en el Cajón del Maipo
Eloy se refugió en el Cajón del Maipo, donde continuó escapando de la policía. Una anécdota popular relata que una niña lo vio mientras lavaba ropa en el estero Las Monjas. El hombre harapiento y con rostro duro le advirtió que no dijera nada sobre él, amenazándola con cortarle el pescuezo si lo hacía. Asustada, la niña nunca contó a sus padres lo sucedido.
El Final de una Leyenda
La persecución de Eloy culminó el 24 de julio de 1941, cuando fue descubierto en el fundo Lo Arcaya, en Pirque. Atrincherado en la casa de un carbonero, enfrentó a once detectives. Durante el tiroteo, usó su carabina Winchester, y antes de morir, se dice que se le escucharon alaridos para terminar su pacto con Lucifer. Recibió siete balas que acabaron con su vida.
Junto a su cuerpo, la policía encontró sesenta balas en una cartuchera, un escapulario de la Virgen del Carmen, un devocionario, una medalla y un naipe chileno. Estos objetos, simbólicos de su vida y creencias, cerraron el capítulo de uno de los delincuentes más notorios de la historia chilena.
¿Te gustó esta noticia?
Recibe las mejores noticias de Puente Alto cada semana directamente en tu correo.
📧 Sin spam • Cancela cuando quieras • +2,500 suscritos


