El Monumento al “hombre de los mil rostros” en la Plaza de Puente Alto, también conocida como Plaza Manuel Rodríguez, guarda una profunda relación con la historia de la comuna y con la figura del prócer de la independencia, cuya vida y muerte siguen rodeadas de enigmas a 207 años de su partida.
Durante la gestión del alcalde Jorge Valdivia Torres (1953-1956), la plaza vivió una importante remodelación que incluyó la instalación de luminarias a gas de mercurio y la eliminación de un popular kiosco. En ese mismo período, la colonia árabe residente en Puente Alto donó un busto de Manuel Rodríguez, que permaneció en el lugar hasta 2006.
Con la llegada del Metro de Santiago, la plaza fue nuevamente intervenida y se instaló el actual monumento: una escultura en bronce del artista Juan Luis Dörr Bulnes. La obra, de 2,5 toneladas y seis metros de altura, es la única que muestra a un héroe de la patria vestido de huaso en lugar de uniforme militar.
Manuel Rodríguez y su vínculo con Puente Alto
Rodríguez tiene un lazo histórico con la comuna, pues durante la Reconquista debió recorrer las rutas de arrieros y gauchos que atravesaban Puente Alto camino a la cordillera para cruzar hacia Argentina.
Los misterios de su muerte
El patriota fue asesinado en Til-Til en 1818, a los 33 años. Su carácter incómodo para el Director Supremo Bernardo O’Higgins habría sido decisivo. Según la historia, Rodríguez incluso llegó a encararlo en el palacio de Gobierno, responsabilizándolo por el fusilamiento de los hermanos Carrera en Mendoza.
Tal como recuerda el investigador Ernesto Guajardo en su libro “Manuel Rodríguez, el insurgente. La lucha de los patriotas en Chile (1815-1817)”:
“El hecho que origina la detención y traslado de Rodríguez es su conocido ingreso al patio del palacio de gobierno, para protestar por el fusilamiento de los hermanos Juan José y Luis Carrera, en Mendoza. Sin embargo, también conocemos las cartas previas, intercambiadas entre el general Bernardo O’Higgins y el general José de San Martín, en donde ellos se refieren a Rodríguez como el mal bicho, al cual hay que aplicarle el remedio”.
Rodríguez fue apresado en Santiago, pero el gobierno ya había decidido expulsarlo. En su traslado hacia Quillota, pasó por Til-Til, donde encontró la muerte. Las versiones sobre lo ocurrido varían: algunos atribuyen el crimen a órdenes de O’Higgins y la ejecución al teniente español Antonio Navarro, mientras que otras teorías señalan como responsables a oficiales argentinos como Rudecindo Alvarado y Severo García de Sequeira.
En cuanto a sus restos, persisten dudas: mientras en Til-Til aseguran que permanecen en la Capilla Nuestra Señora de La Merced, otros sostienen que fueron trasladados en 1895 al Cementerio General de Santiago, donde descansan hasta hoy.
El monumento en Puente Alto no solo recuerda al héroe, sino que también mantiene viva la memoria de un personaje clave y polémico de la independencia de Chile, cuya historia aún sigue generando debate.
