Con el invierno aún presente, muchos hogares españoles dependen de la caldera para mantener el calor en cada habitación. Sin embargo, al llegar la noche, surge la duda sobre si es mejor apagar el sistema de calefacción o dejarlo encendido mientras dormimos. Los expertos han despejado esta incertidumbre y comparten sus recomendaciones.
La Importancia de la Caldera en los Meses Fríos
Este electrodoméstico es esencial, especialmente durante los meses más fríos, ya que se encarga de proporcionar agua caliente sanitaria y calefacción para aumentar la temperatura, dos necesidades básicas. Aunque apagarla cuando no la estés utilizando puede parecer una forma de ahorrar, la realidad es distinta.
Expertos Aclaran el Debate: Apagar o Mantener Encendida la Caldera
Según expertos de Iberdrola, apagar la caldera de manera total por la noche podría no ser la solución más eficiente. Al encenderla nuevamente, el sistema debe trabajar más para alcanzar la temperatura ideal. Este esfuerzo adicional puede, de hecho, resultar en un consumo de energía similar o incluso superior.
Recomendación de los Especialistas: Si las temperaturas en tu hogar bajan considerablemente durante la noche, es preferible dejar la caldera funcionando a una temperatura mínima. Esto evita que el sistema tenga que realizar un esfuerzo extra para calentar nuevamente la casa.
La razón es sencilla: al apagar la caldera por completo, la casa estará más fría al encenderla de nuevo, lo que obliga al sistema a trabajar más. Mantenerla a una temperatura baja durante la noche consume menos energía y proporciona un ambiente más cálido al despertar.
Consejos para el Uso Eficiente de la Caldera
Los expertos recomiendan mantener la caldera encendida a una temperatura mínima de unos 15 °C. Esto mantiene un nivel de confort adecuado y alivia la carga de trabajo del sistema de calefacción, prolongando su vida útil.
Además, si vas a estar fuera de casa por varios días y las temperaturas en tu zona son bajas, Iberdrola aconseja dejar la caldera programada a esa temperatura mínima. Así, se evita la condensación del aire y se protegen las instalaciones de posibles problemas sin incurrir en un alto consumo de energía.
Mantener un enfoque inteligente y eficiente en el uso de la calefacción durante los meses de invierno puede llevar a un ahorro significativo y a la optimización del bienestar en el hogar. Realizar pequeños ajustes, como los mencionados, proporciona grandes beneficios tanto para el medio ambiente como para el bolsillo.
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