La inteligencia artificial y la automatización se han instalado con fuerza en el mundo emprendedor, abriendo nuevas oportunidades para optimizar procesos, reducir costos y mejorar la productividad. Sin embargo, su avance también está marcando una nueva diferencia entre quienes logran aprovechar su potencial y quienes aún no logran integrarla de forma estratégica en sus negocios.
En Chile, las micro, pequeñas y medianas empresas representan cerca del 98% del total de compañías y generan alrededor del 65% del empleo formal, según datos del Servicio de Impuestos Internos. En este contexto, la incorporación de nuevas tecnologías se vuelve clave para su sostenibilidad y crecimiento.
Hoy, la inteligencia artificial ya está presente en gran parte de las pymes. De acuerdo con estudios recientes, cerca del 70% de estas empresas utiliza algún tipo de herramienta vinculada a IA. No obstante, su uso sigue siendo principalmente operativo, enfocado en áreas como marketing, ventas o atención al cliente, sin llegar a transformar de fondo los procesos productivos o la toma de decisiones.
Ahí es donde surge una nueva brecha. No se trata solo de acceso a la tecnología, sino de la capacidad de utilizarla con un enfoque estratégico. Integrar la IA en la gestión del negocio, automatizar tareas clave o tomar decisiones basadas en datos sigue siendo un desafío pendiente para muchas empresas.
El potencial es significativo. Según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025, hasta un 44% de las tareas en pequeñas empresas podría acelerarse mediante el uso de estas herramientas. Esto permitiría liberar tiempo, optimizar recursos y enfocar los esfuerzos en áreas más estratégicas.
Sin embargo, este avance no ocurre de forma automática. La falta de capacitación, acompañamiento y tiempo para aprender en medio de la operación diaria son algunas de las principales barreras que enfrentan los emprendedores.
En este escenario, la clave no está en adoptar tecnología por tendencia, sino en hacerlo con sentido. La inteligencia artificial no busca reemplazar personas, sino mejorar el uso del tiempo, reducir tareas repetitivas y potenciar la toma de decisiones.
Así, la verdadera diferencia no estará en quién tiene acceso a estas herramientas, sino en quién logra utilizarlas mejor. En un entorno cada vez más competitivo, la capacidad de adaptarse, aprender y aplicar tecnología de manera estratégica será un factor decisivo para el futuro de las pymes.
¿Te gustó esta noticia?
Recibe las mejores noticias de Puente Alto cada semana directamente en tu correo.
📧 Sin spam • Cancela cuando quieras • +2,500 suscritos


