Ignacio Opazo, ingeniero autodidacta criado en Bajos de Mena, una de las zonas históricamente más vulnerables de Puente Alto, es hoy el cofundador y director de tecnología (CTO) de Zapping, la plataforma de televisión por streaming que se ha posicionado con fuerza en Chile y otros mercados de la región. Su trayectoria, marcada por precariedad, curiosidad y resiliencia, fue relatada en profundidad en una entrevista con Diario Financiero (DF), donde revisó su camino desde un barrio estigmatizado hasta la industria tecnológica.
En esa conversación, Opazo recordó que su casa de infancia “tenía tres metros de ancho” y que creció en un entorno donde la violencia era parte del día a día. “Vi cosas terribles… violencia por todas partes”, comentó a DF. Aquella realidad, explica, moldeó su carácter, pero también lo llevó a buscar refugios alternativos. Uno de ellos fue la música, un espacio que definió como “un salvavidas brutal” y que lo ayudó a procesar lo que veía afuera. Pasaba horas con su guitarra, entre ensayos y pequeñas presentaciones, encontrando en ese mundo una estabilidad emocional que no existía en su entorno.
El otro refugio fue la computación, un interés que terminaría cambiando su vida. Aunque no tenía computador en su casa, Opazo aprendió de forma autodidacta: anotaba a mano cada instrucción que veía en programas de informática en televisión, viajaba desde Puente Alto hasta la Biblioteca Nacional para estudiar manuales técnicos y se familiarizó con redes y hardware a punta de práctica. “No tenía computador… pero no podía parar”, recordó en entrevista con DF, asegurando que internet representaba para él “una ventana a un mundo donde todo parecía posible”.
Esa mezcla de necesidad y obsesión lo impulsó a estudiar en un liceo técnico, donde siempre fue de los mejores del curso. Al mismo tiempo, empezó a monetizar lo que sabía: arreglaba computadores en el barrio, montaba redes en colegios y diseñaba páginas web. Para muchos era un joven que sabía de computadores; para él era una forma de construir un futuro distinto al que parecía predestinado. Según contó a DF, “a los 15 ya armaba redes completas para colegios”, lo que demuestra que su formación técnica nació lejos de las aulas universitarias.
Su salto profesional llegó en 2011, cuando respondió a un aviso laboral de lo que entonces era una pequeña software factory llamada Zapping. Allí conoció a Gustavo Morandé, con quien forjaría una sociedad clave. Primero desarrollaron una aplicación para ver televisión abierta que alcanzó un millón de usuarios en pocos meses, y más tarde, en 2017, lanzaron Zapping como plataforma de televisión por internet. Desde entonces, la empresa ha crecido sostenidamente, desafiando a grandes operadores internacionales, como detalló en su conversación con Diario Financiero.
Hoy Zapping alcanza una valorización cercana a los US$100 millones y Opazo lidera el área tecnológica que sostiene la operación. Sin embargo, para él su historia no se mide en cifras. Es la prueba, afirma, de que la pasión y la disciplina pueden romper cualquier determinismo. “La vida no parte pareja para todos”, señaló a DF. “Pero cuando encuentras lo que te apasiona, te transforma”.
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