Impacto emocional de las estafas: un daño más allá de lo económico
Las estafas digitales han evolucionado notablemente en los últimos años, adoptando tácticas cada vez más sofisticadas que logran engañar incluso a quienes consideran estar protegidos. Desde mensajes SMS sobre pedidos nunca realizados hasta falsos cargos bancarios, los ciberdelincuentes no solo afectan económicamente a sus víctimas, sino que también dejan una profunda huella emocional.
Carlos Quílez, periodista y experto en criminología, señala que ser víctima de una estafa implica un fuerte reconocimiento personal: “El ser estafado es reconocer que se es un idiota”, confiesa en una entrevista para El Periódico. Muchos afectados sienten vergüenza y temor de admitir que han sido engañados, lo que lleva a que hoy día muchas estafas queden impunes. Quílez cataloga estos eventos como “delitos negros”, aquellos que rara vez se denuncian por la culpa que las víctimas sienten.
Estafas románticas: el poder de las emociones
Las estafas amorosas han tomado notoriedad por el devastador efecto emocional que generan. Estas engañan a individuos de cualquier perfil, desde jóvenes buscando su primer amor hasta personas mayores que buscan compañía. Un aspecto crítico es la ausencia o deseo de amor, que deja a las personas vulnerables a estos engaños. Selena Larson de Proofpoint destaca la habilidad de los estafadores en ingeniería social para manipular emocionalmente a sus víctimas, llevando a decisiones precipitadas.
Este tipo de estafa se apoya en el efecto Halo, un sesgo cognitivo que lleva a las personas a atribuir cualidades positivas a los estafadores, basadas únicamente en una primera impresión atractiva. Esta manipulación emocional logra que las víctimas confíen en los estafadores y actúen en contra de su propio interés.
Conciencia sobre la exposición de datos personales
El conocimiento de la importancia de los datos personales sigue siendo limitado entre la población. Selva Orejón, experta en ciberseguridad, declara que “los datos que tenemos públicos en internet son más que suficientes para los criminales”. Esta afirmación refleja la cantidad masiva de información que compartimos diariamente en redes sociales, sin dimensionar su potencial alcance en manos equivocadas.
Luis Fernández Durán, periodista, comenta sobre el modus operandi de los estafadores: “De madrugada, se iluminaba tu móvil y empezaba a funcionar sin que tú te dieras cuenta”. Esta falta de control sobre nuestros dispositivos personales propicia que los delincuentes accedan no solo a nuestra vida digital, sino a nuestro mundo real.
Phishing: la amenaza latente
El phishing se ha consolidado como una de las herramientas favoritas entre los ciberdelincuentes para obtener información personal. Estos ataques, que recuerdan el acto de “pescar”, utilizan anzuelos digitales con el objetivo de extraer información confidencial de los usuarios. Rubén Reguero, oficial de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional, insiste en la gravedad de este tipo de amenazas, alertando que el control sobre nuestro terminal telefónico equivale a un control sobre la totalidad de nuestras vidas.
La situación actual exige una concienciación y precaución extremas. Los expertos continúan lanzando advertencias con la esperanza de que el público se vuelva más consciente del valor de sus datos personales, alentando a evitar ingresar a enlaces sospechosos y proteger mejor su información digital.
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